Tumor cerebral

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Gemma Tena (19 de Marzo de 2012)

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El término tumor cerebral es un concepto genérico que engloba tumores craneales benignos y malignos que se producen directamente en el tejido del cerebro o de las meninges.

Los tumores cerebrales en los adultos suponen únicamente una porción muy pequeña de todas las enfermedades oncológicas. Se trata, por tanto, de enfermedades más bien raras. En la infancia, los tumores cerebrales se presentan comparativamente con más frecuencia que otras enfermedades.

Los tumores cerebrales pueden clasificarse según diferentes características, por ejemplo, según su crecimiento. Un tumor cerebral benigno crece solo lentamente y queda, casi siempre, bien delimitado del tejido cerebral sano adyacente. Un tumor cerebral maligno adquiere rápidamente un gran tamaño y se introduce de forma destructiva en el tejido adyacente (crecimiento infiltrativo). También el tipo de célula desde donde se ha desarrollado el tumor es una características diferenciadora de los tumores cerebrales. Un tumor cerebral primario se forma a partir de células del cerebro o de las meninges que rodean el cerebro. A diferencia de lo anterior, las metástasis cerebrales se forman a partir de células cancerígenas que un tumor de otros órganos (por ejemplo, cáncer de pulmón o cáncer de mama) ha extendido hacia el cerebro. Por esta razón, las metástasis cerebrales no se encuentran dentro de los tumores cerebrales primarios.

Los síntomas de un tumor cerebral son variados y dependen de la región cerebral afectada. Las molestias más comunes en caso de tumor cerebral son dolor de cabeza, ataques espasmódicos (ataques epilépticos) y alteraciones de la conducta.

En el diagnóstico de un tumor cerebral, los procedimientos de diagnóstico por imágenes como la tomografía computerizada (TC o TAC) y la tomografía por resonancia magnética (TRM) desempeñan un papel decisivo.

En el tratamiento del tumor cerebral, es necesaria la cooperación de varias disciplinas médicas y consiste, cuando sea necesario, en una intervención quirúrgica, radioterapia y, más raramente, quimioterapia. El pronóstico depende del comportamiento de crecimiento de las células tumorales. También la posición del tumor en el cerebro influye en el pronóstico: una intervención resulta a veces casi imposible o lleva asociada un riesgo elevado debido al difícil acceso al tumor cerebral.

En tumores de crecimiento lento, las áreas del cerebro no afectadas pueden asumir las funciones de la región dañada. Si bien esto es posible únicamente en un alcance limitado, aclara por qué a veces tumores cerebrales muy grandes (como los meningiomas) no causan ninguna molestia durante mucho tiempo.