Tuberculosis (tisis, TB)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Renata Muñoz (19 de Marzo de 2012)

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La tuberculosis (TB), también denominada tisis, es una enfermedad infecciosa crónica.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que está extendida por todo el mundo. En los países en vías de desarrollo es una de las patologías infecciosas más comunes. La incidencia está disminuyendo en los países industrializados aunque en los últimos años se ha detectado un ligero aumento de casos de tuberculosis debido, sobre todo, a los flujos migratorios. El SIDA también juega un papel muy importante porque esta enfermedad debilita el sistema inmunitario y aumenta el riesgo del afectado de contraer la tuberculosis. En España, la tuberculosis (tisis) es una enfermedad de declaración obligatoria por lo que existe obligación de informar de todos los casos de tuberculosis y fallecimiento que se producen.

Según fuentes oficiales, la tuberculosis afecta a un tercio de la población mundial. Los síntomas, sin embargo, solo se presentan en un 15% de los pacientes. Cada año fallecen aproximadamente 2 millones de personas en todo el mundo por tuberculosis, principalmente, en los países en vías de desarrollo. La nutrición deficiente, las malas condiciones sociales y un sistema inmunitario debilitado aumentan el riesgo de que se produzca la infección y se desarrolle la enfermedad. El principal causante de la tuberculosis es la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que se transmite por gotitas.

Normalmente, los pacientes de tuberculosis contraen una tuberculosis primaria al poco tiempo después de que se haya producido la infección. Esta patología se caracteriza por un solo foco de inflamación, que se encuentra principalmente en los pulmones (tuberculosis pulmonar) y en cuya evolución posterior puede quedar aislado. El agente causal de la tuberculosis también puede propagarse, pasando desapercibido por el cuerpo, a otros órganos, además de los pulmones (TB extrapulmonar). Incluso varios años después también puede haber una reactivación de las bacterias de la tuberculosis produciéndose una tuberculosis post-primaria. La tuberculosis afecta, principalmente a los pulmones, pero también puede ir asociada con inflamación a nivel de los riñones, los huesos u otros órganos.

Los síntomas de la tuberculosis no son específicos de la enfermedad. Esto significa, que los afectados por tuberculosis tienen síntomas que se pueden asociar a otras enfermedades. Por este motivo, para realizar un diagnóstico correcto de TB se precisa una anamnesis completa, una exploración física y la realización de pruebas microbiológicas e inmunológicas. Además, existen pruebas como la prueba de la tuberculina o la prueba de interferón gamma que son específicas para detectar la tuberculosis.

La tasa de curación de la tuberculosis depende, entre otras cosas, de los órganos que han sido afectados y a la rapidez con la que se ha diagnosticado y tratado la enfermedad.