Trombocitopenia

Autor: Terry Gragera (22 de Enero de 2016)

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La trombocitopenia es una alteración hematológica caracterizada por un número bajo de plaquetas. La trombocitopenia puede originarse porque el organismo no produce suficientes plaquetas o bien porque son destruidas en el torrente sanguíneo o en el bazo. Las plaquetas son las encargadas de detener las hemorragias, por lo que el principal problema de esta enfermedad son los sangrados intensos.

Para que haya trombocitopenia, el número de plaquetas debe ser inferior a 150.000/microlitro (la cifra normal está entre 150.000-450.000).

Hay muchos tipos de trombocitopenia, según sea su origen: trombocitopenia autoinmune, trombocitopenia inducida por fármacos, trombocitopenia inducida por heparina, trombocitopenia secundaria a la quimioterapia, trombocitopenia del embarazo, trombocitopenia gestacional, trombocitopenia neonatal…

La trombocitopenia puede cursar sin síntomas evidentes y descubrirse a través de un hallazgo casual. Algunos de los síntomas inespecíficos de la trombocitopenia son la aparición de petequias (pequeñas manchas rojas en la piel) y sangrados. Las manifestaciones más graves de la trombocitopenia son las hemorragias.

El diagnóstico de la trombocitopenia se realiza mediante un análisis de sangre, complementado con estudios de coagulación, biopsia o aspirado de médula y eventualmente ecografías y TAC.

El tratamiento de la trombocitopenia depende de la causa que la provoque. En ocasiones, no es necesario tratarla, pues cede espontáneamente, y en otras sí es preciso llevar a cabo otras medidas como cambiar la medicación o realizar transfusiones de plaquetas. La trombocitopenia puede tener otras consecuencias como la extirpación del bazo.

No en todos los casos se puede prevenir la trombocitopenia, pues depende de la causa que la origine.