Trombocitopenia: Tratamiento

Autor: Terry Gragera (22 de Enero de 2016)

El tratamiento de la trombocitopenia dependerá de su origen y de sus manifestaciones. En los casos de trombocitopenias leves no suele precisarse tratamiento. Pero hasta que haya un diagnóstico definitivo de la causa, el paciente no podrá tomar ni ácido acetilsalicílico ni antiinflamatorios no esteroideos (AINES). Además, si aparecieran hemorragias durante el proceso diagnóstico, el paciente debe acudir cuanto antes a un centro médico.

Cuando son trombocitopenias secundarias a la toma de un medicamento, se suspende ese fármaco, lo que habitualmente revierte la situación y termina con la trombocitopenia.

Si el número de plaquetas es muy bajo, puede ser necesaria una transfusión de plaquetas con el objetivo de detener las hemorragias o de preparar al paciente para alguna intervención quirúrgica o para una exploración invasiva. Las plaquetas trasfundidas solo viven unas pocas horas, por lo que tal vez sean necesarias varias transfusiones, que son menos eficaces en las personas que ya han recibido muchas de ellas.

También puede aconsejarse reposo en cama para evitar cualquier movimiento o traumatismo que pueda desencadenar una hemorragia.

En la trombocitopenia inmune primaria se intenta frenar la respuesta inmunitaria que destruye las plaquetas mediante la administración de corticoides, que actúan de forma temporal. También se usan fármacos que inhiben el sistema inmunitario.

En determinadas trombocitopenias es necesaria la extirpación del bazo.

En pacientes oncológicos, se pueden espaciar las sesiones de quimioterapia, reducir las dosis de agentes quimioterápicos en cada una y administrar oprelvekina para prevenir la aparición de trombocitopenias severas.