Traumatismo cervical

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Gemma Tena (13 de Junio de 2012)

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Un traumatismo cervical es una lesión en la región de la columna cervical por una fuerte y repentina flexión y extensión de la cabeza. En un traumatismo cervical suelen dañarse solamente tejidos musculares y conjuntivos, aunque puede ir acompañada de lesiones de articulaciones y fracturas óseas.

El término traumatismo cervical se emplea para el movimiento de la cabeza en un accidente y no para un cuadro de enfermedad determinado. Accidentes de coches o lesiones deportivas suelen ser las causas típicas, que pueden llevar a que en poco tiempo la columna cervical se flexione y a continuación se sobreestire. Puede tener diferentes consecuencias.

Tras este traumatismo suele venir un dolor lateral de la columna cervical y un agarrotamiento en la nuca y la musculatura del cuello. Los ligamentos de la vértebra pueden, en los peores casos desgarrarse. Los movimientos cervicales, solo en raras ocasiones dañan los discos intervertebrales. Otra complicación es cuando los vasos sanguíneos se rompen y sangran en el tejido.

El médico suele tener fácil el diagnóstico de un traumatismo cervical después de que el lesionado haya tenido un accidente. Sin embargo, un chequeo corporal puede resultar revelador, porque aclara al médico cómo de fuertes son las lesiones a la hora de aplicar el tratamiento. En estos casos se recurre a radiografías o excepcionalmente a un TAC o resonancia magnética. El tratamiento suele ser conservador, esto es, sin intervención, y durante el mismo los afectados no deben realizar esfuerzos. Si no hay ninguna herida grave, los afectados pueden retomar su ruina diaria, y en ese caso no será necesario guardar cama ni llevar collarín. La fisioterapia puede ser protectora y mitigar las dolencias.

Los pronósticos son diversos. En muchos casos, el traumatismo cervical desaparece solo al cabo de unos días o semanas. Si no hay lesiones graves, es importante volver a la actividad con cuidado y no adoptar posturas forzadas. Medicamentos y terapias especiales (por ejemplo, terapia psicológica) ayudan contra el agarrotamiento y el dolor.

Si existen enfermedades anteriores de la columna, pueden influir negativamente en la evolución. En algunos casos puede derivar en un dolor crónico. En determinadas situaciones parece que intervienen también factores psicológicos. El shock postraumático tras el accidente, la preocupación por la salud u otras razones pueden llevar a que el afectado sienta el dolor agudizado.

Con qué frecuencia un traumatismo cervical se vuelve crónico y qué papel juegan los factores psicológicos es algo que está ampliamente discutido. En caso de traumatismo por un accidente que sea llevado ante un juez, el causante de dicho accidente debe indemnizar al lesionado. Sin embargo, no siempre las lesiones de cuello se dejan determinar con exactitud, aun cuando el afectado sufra dolencias.

Los afectados por un traumatismo cervical de evolución crónica pueden desarrollar “dolor psicológico”, esto es, alteraciones en el metabolismo nervioso. De esta manera, puede suceder que el dolor permanezca aunque la causa haya desaparecido hace tiempo.