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Trastornos del habla (dislalia, disfemia, taquifemia)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (19 de Marzo de 2012)

© Jupiterimages/Wavebreak Media

Los niños que están aprendiendo a hablar a menudo tartamudean o balbucean de forma notoria, sin embargo, estos rasgos no tardan en desaparecer por sí solos. De lo contrario, pueden ser la señal de que existe un trastorno del habla y/o del lenguaje que requiere un tratamiento adecuado.

Los trastornos del habla afectan a la fluidez verbal y a la articulación de sonidos, es decir, la pronunciación, lo que en cierta medida es normal hasta los cinco años de edad. En los trastornos del lenguaje, por el contrario, la evolución y la comprensión del lenguaje no se desarrollan de acuerdo con la edad. La disfemia (tartamudez) es un trastorno del habla, mientras que la taquifemia y la dislalia son trastornos combinados del habla y del lenguaje:

  • La disfemia (tartamudez) afecta a la fluidez verbal y se distingue por la discontinuidad en el habla característica del tartamudeo.
  • En la taquifemia aumenta la velocidad del habla y la persona afectada comete muchos errores.
  • En la dislalia aparecen fallos en la articulación de sonidos que no resultan normales para la etapa de desarrollo .

Pueden surgir trastornos del habla y del lenguaje cuando los niños no llevan a cabo un desarrollo lingüístico normal. No siempre es fácil determinar las causas. En general pueden desempeñar un papel importante en la aparición de trastornos del lenguaje los factores hereditarios y físicos y la influencia psicosocial. Sin embargo, la disfemia (tartamudez), la taquifemia y la dislalia también pueden estar condicionadas por otros factores (como el bilingüismo, problemas auditivos o retrasos mentales), por lo que es recomendable un diagnóstico que encuentre las causas.

Si continúa la sospecha de que las anomalías del habla y del lenguaje van a persistir, es importante realizar un diagnóstico exacto lo antes posible para poder iniciar el tratamiento adecuado contra la disfemia (tartamudez), la taquifemia o la dislalia.

Para evitar la disfemia (tartamudez), la taquifemia o la dislalia en niños, es recomendable ejercitar el lenguaje y la comprensión, por ejemplo, hablando mucho o cantando canciones. Si persiste la disfemia, la taquifemia o la dislalia en niños pequeños, siempre es aconsejable buscar ayuda profesional cuanto antes, pues sólo así se puede asegurar el mejor desarrollo del niño.