Trastorno de ansiedad : Síntomas

Autor: Redacción Onmeda (9 de Octubre de 2017)

El trastorno de ansiedad se puede manifestar a través de diferentes síntomas. La enfermedad afecta no solo a las experiencias mentales, sino también a las físicas. A menudo, los afectados no perciben el sentimiento subjetivo del miedo en primer lugar, sino que más bien se trata de molestias físicas que los llevan a buscar atención médica. Por esta razón, a menudo se realizan exploraciones y tratamientos en los pacientes ante la sospecha de que exista una enfermedad cardiaca o similar, antes de que los síntomas físicos indiquen que se trata de un trastorno de ansiedad.

En el trastorno de ansiedad es característica la conducta de evitación. La persona afectada comienza a evitar determinados elementos o situaciones por el miedo al miedo. Así, las personas con miedo a volar evitarán hacerlo en el futuro. Las personas con agorafobia solo saldrán de casa acompañadas (o no saldrán). Cuanto más se evitan las situaciones que provocan ansiedad, mayor será esta. Como resultado, el afectado evitará cada vez más situaciones.

Las personas con trastorno de ansiedad por lo general temen perder el control. Asimismo, interpretan los síntomas físicos como un ataque al corazón inminente o temen perder la consciencia, desmayarse o volverse locas.

En el trastorno de ansiedad generalizada se da un estado de ansiedad permanente que no solo aparece al exponerse a determinadas situaciones o elementos (conocida como ansiedad libre flotante). La ansiedad puede darse en diferentes circunstancias vitales o en el día a día. Aparece durante meses o años una y otra vez. Los afectados solo pueden abandonar esta ansiedad o distanciarse de ella durante cortos periodos de tiempo. En el trastorno de ansiedad generalizada se dan síntomas característicos como:

  • Gran tensión interior, que se manifiesta a través de temblores, tensión muscular e inquietud.
  • Hiperexcitabilidad incontrolable, que se manifiesta a través de un sentimiento de angustia, sudoración, boca seca y mareos.
  • Estado de alerta constante y excesivo, que se manifiesta a través de una sensación de tensión, nerviosismo excesivo, trastornos del sueño e irritabilidad.

El trastorno de pánico se manifiesta a través de repetidos e inesperados ataques de pánico. En un ataque de pánico se produce de repente (como si viniera de la nada) un miedo intenso. En cuestión de pocos minutos la ansiedad alcanza un punto máximo. Junto a los síntomas psicológicos se producen también distintos síntomas físicos tales como:

Muchos afectados experimentan también un marcado miedo a la muerte. A menudo temen que se produzca un nuevo ataque (ansiedad anticipatoria) y esto los anula.

Un ataque de pánico puede durar desde varios minutos hasta varias horas (aunque en la mayoría de los casos dura entre 10-30 minutos). Cuando los síntomas físicos de un ataque de pánico se centran en el corazón (como taquicardia, sensación de opresión en el pecho) se habla del síndrome de Da Costa. Este síndrome describe el cuadro de síntomas, principalmente cardiacos, que presentaban los soldados durante la guerra. Hoy se conoce como trastorno por estrés postraumático. Este tipo de ataque de pánico afecta sobre todo a hombres de mediana edad y aparece a menudo cuando alguien del círculo del afectado padece una enfermedad del corazón o cuando los afectados están excesivamente preocupados por este tipo de enfermedad.

Las personas con fobias tienen un miedo infundado a determinadas situaciones. Aunque los afectados saben que el miedo no es real, sienten la necesidad de evitar esas situaciones o elementos. Existen varios tipos de fobias que se pueden dividir, de un modo práctico, en tres categorías:

  • Agorafobia
  • Fobia social
  • Fobia específica

Agorafobia

Las personas con agorafobia (miedo a los espacios abiertos) tienen miedo de las situaciones en las que se encuentran alejados de su entorno habitual. Los afectados temen que en estas situaciones no puedan huir si se dan síntomas que los anulan o los avergüenzan como los mareos o la pérdida del control de la vejiga. Como resultado, los afectados evitan la exposición a estas situaciones ansiógenas, por lo que su libertad de movimiento cada vez es más restringida. La agorafobia se produce a menudo junto con el trastorno de pánico.

Algunas de las situaciones características que evitan los pacientes de agorafobia son las siguientes:

  • Permanecer en espacios abiertos
  • Permanecer entre aglomeraciones de gente
  • Hacer cola
  • Viajar en tren, autobús o coche
  • Encontrarse a una gran distancia de su casa

Fobias sociales

La fobia social se manifiesta a través de un fuerte miedo permanente a las situaciones sociales en las que los pacientes pudieran ser el centro de atención. Las personas con fobia social tienen miedo, por ejemplo, a las siguientes situaciones:

  • Dar una conferencia
  • Comer delante de otras personas
  • Escribir delante de otras personas
  • Participar en eventos
  • Participar en reuniones sociales

Aunque los afectados saben que su miedo es irracional y desmesurado, apenas pueden controlarlo e intentan evitar las situaciones que les producen esta ansiedad. La fobia social va más allá de la simple timidez y a menudo se da junto con problemas de autoestima y el miedo a las críticas. Los síntomas característicos son los siguientes:

Fobias específicas

Una fobia específica se manifiesta a través del miedo permanente a un elemento en concreto o a una determinada situación.

Los tipos más frecuentes son los siguientes:

  • Miedo a los animales, en especial a los perros (cinofobia), los insectos, las arañas (aracnofobia), las serpientes (ofidiofobia) o los ratones (musofobia).
  • Fobia a la sangre (hematofobia).
  • Miedo a los espacios cerrados (claustrofobia).
  • Miedo a las alturas (acrofobia).
  • Miedo a volar (aviofobia o aerofobia).
  • Miedo al contagio de la enfermedad (patofobia).

Estos temores son muy normales cuando se dan hasta cierto punto. Sin embargo, se consideran patológicos cuando afectan a la rutina diaria, a las actividades sociales habituales o a las relaciones, y causan un sufrimiento considerable. En algunos casos, el paciente puede dejar de salir de casa por miedo a encontrarse en la calle un perro.