Trastorno de ansiedad : Causas

Autor: Redacción Onmeda (9 de Octubre de 2017)

Las causas del trastorno de ansiedad no están completamente claras. Existen diferentes teorías con distintos puntos de vista de cómo se produce el trastorno de ansiedad.

Teoría del psicoanálisis

De acuerdo con la teoría del psicoanálisis, los conflictos internos pueden causar ansiedad. Además, considera que la persona afectada no tiene la capacidad de gestionar tal ansiedad. En las situaciones conflictivas, esta persona se encuentra sobrepasada hasta tal punto que pueden acudirle miedos infantiles. Se produciría, por ejemplo, en casos en que se produce el riesgo de sufrir una pérdida (de una persona cercana o del reconocimiento social), pudiendo aparecer una ansiedad aguda como en la ansiedad por separación.

En el caso de las fobias, se cree que los afectados han desplazado sus conflictos internos (como fantasías sexuales reprimidas) hacia fuera a través de un mecanismo de defensa. Las personas que sufren fobias, en ese caso, no temerían el elemento que produce la fobia en sí (como las arañas), sino que en realidad temen una imagen inconsciente que está relacionada subconscientemente con dicho elemento. Es decir, que el miedo exterior en realidad representa un miedo interior.

Teoría del aprendizaje

A través de los enfoques teóricos del aprendizaje se puede explicar, sobre todo, cómo se producen las fobias. Se trata de un proceso con diferentes fases. Al principio, la persona “aprende” el miedo a una situación neutral. Por ejemplo, el miedo a volar se puede dar en una persona que nunca tuvo este miedo porque en un vuelo desagradable experimenta el miedo a estrellarse. Una situación que antes era neutral o incluso agradable como la de volar ahora se relaciona con el miedo. Si esta persona repite la situación y comprueba que el miedo es infundado, el vuelo perderá su carácter amenazante. Sin embargo, si esta persona sigue experimentando el miedo a volar, evitará esta situación a partir de ese momento. Así, evitando la situación que produce el miedo, este se mantendrá (la ausencia de miedo se verá “recompensada” a través de la evitación de la situación).

También se pueden desarrollar fobias a cosas o situaciones con las que nunca se ha producido una mala experiencia. Por ejemplo, un niño puede desarrollar miedo a los ratones porque ha visto que su madre reaccionaba así ante este animal. A través de esta observación ha aprendido que un ratón es algo a lo que se le debe tener miedo.

En la aparición del trastorno de ansiedad, la percepción de los síntomas corporales también desempeña un papel importante. Cuando una persona experimenta miedo se dan respuestas físicas como taquicardia, sudoración o temblores. El afectado percibe estos síntomas subjetivamente como un peligro, lo que hace el miedo aún mayor. Así, la reacción de estrés asociada al miedo aumenta los síntomas físicos. Se ha formado un círculo vicioso de miedo que provoca que este crezca cada vez más.

La teoría del aprendizaje también puede explicar por qué el trastorno de pánico se asocia a la ansiedad de anticipación. Cuando se repite un ataque de pánico, la persona tiene miedo a padecer más ataques y esto se conoce como el miedo al miedo.

Los enfoques de la teoría del psicoanálisis y la del aprendizaje buscan las causas del trastorno de ansiedad en determinadas condiciones ambientales. Los expertos creen, sin embargo, que el trastorno de ansiedad no está provocado solo por malas experiencias de aprendizaje. Por el contrario, la persona que sufre el trastorno biológico ha de ser particularmente propensa a esto.

Un factor que parece desempeñar un papel importante es el sistema nervioso autónomo. Este regula y controla las funciones de los órganos internos como el corazón y la respiración. En las personas que sufren un trastorno de ansiedad el sistema nervioso autónomo se muestra más inestable (se altera rápidamente ante una variedad de estímulos). Esto nos lleva al hecho de que los síntomas del miedo se puedan producir muy rápidamente. Esta inestabilidad del sistema nervioso autónomo es aparentemente innata.

Se cree que ciertos “mensajeros del cerebro” (neurotransmisores) de los pacientes con ansiedad sufren anomalías (como la serotonina, la noradrenalina o el ácido gamma-aminobutírico (GABA). Otros hallazgos neurobiológicos muestran que las personas con trastorno de ansiedad presentan diferencias en una región del cerebro determinada conocida como sistema límbico. El sistema límbico desempeña un papel importante en el tratamiento y la percepción de los sentimientos en el hombre.

También parece que los factores genéticos desempeñan un papel importante en la aparición del trastorno de ansiedad. Los estudios han demostrado que el trastorno de ansiedad es más frecuente en familiares de primer grado de pacientes con trastorno de ansiedad que en gente que no tiene familiares afectados por dicho trastorno. Sin embargo, no se sabe si estos resultados solo se deben a factores genéticos o a que con frecuencia los parientes de primer grado viven expuestos a los mismos factores ambientales o a influencias externas parecidas. Si los factores ambientales influyen en el desarrollo del trastorno de ansiedad, esta podría ser la razón de que haya una probabilidad más alta de enfermedad en el entorno familiar afectado.

La ansiedad también puede aparecer con el consumo de determinadas sustancias como el alcohol, la cafeína o las drogas. La respuesta circulatoria relacionada con los estimulantes se puede vivir como un ataque de pánico. Debido a la ansiedad de anticipación, el afectado temerá que se produzcan más crisis de ansiedad y esta puede ser la razón que lleve a un trastorno de pánico.