Trastorno de ansiedad : Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda (9 de Octubre de 2017)

Cuanto antes reciba la persona afectada por el trastorno de ansiedad un tratamiento adecuado, mayores serán las posibilidades de curación. Se ha demostrado que es eficaz como tratamiento la combinación de medicamentos con la psicoterapia, así como la socioterapia. El tratamiento dependerá también de qué trastorno de ansiedad se dé y en qué grado.

Terapia de la conducta

En la terapia de la conducta se trata sobre todo de que los afectados dejen de evitar las situaciones que les causan ansiedad. Es importante que la persona asuma que existe un trastorno de ansiedad. La terapia de la conducta es especialmente útil para el tratamiento de fobias específicas. En la terapia cognitiva los afectados han de descubrir cuáles son los procesos mentales que hacen que se mantenga ese miedo. Estos patrones de pensamiento se deben corregir con ayuda del terapeuta.

En la desensibilización sistemática, el afectado crea con el terapeuta una jerarquía del miedo. En esta ordena las situaciones que le causan ansiedad dependiendo del grado de miedo que le produzcan. A continuación, la persona aprende a relajarse respecto a estas situaciones. La situación que produce menos ansiedad se debe imaginar en estado de relajación. Puesto que la relajación física y la excitación ansiosa no pueden darse al mismo tiempo, se va acabando con la ansiedad paulatinamente. Poco a poco, las personas afectadas se enfrentan a situaciones que les producen mayor ansiedad (al principio solo con el pensamiento, después en la vida real).

Con la terapia de exposición el paciente se expone bajo la supervisión del terapeuta a las situaciones temidas (al principio con la imaginación y después en la vida real). La finalidad es permanecer tanto tiempo en esta situación como sea necesario hasta que el miedo disminuya notablemente, de manera que la persona se dé cuenta de que no existe ninguna razón para que se den las molestias.

Puesto que el miedo está relacionado con un alto nivel de tensión, esta terapia es efectiva si el paciente aprende a inducirse un estado de relajación. Para esto existen diferentes técnicas de relajación:

  • Entrenamiento autógeno: en el entrenamiento autógeno se relajan determinadas áreas del cuerpo con el poder de la imaginación.
  • Relajación muscular progresiva: en la relajación muscular progresiva de Jacobson se relajan determinados grupos musculares tensándolos primero y luego dejándolos relajados.
  • Biorretroalimentación: en la biorretroalimentación el paciente recibe comentarios sobre cuándo y qué partes del cuerpo tensa y así aprende a relajarlas.

Terapia psicodinámica

La terapia psicodinámica se basa en la explicación psicoanalítica de los trastornos de ansiedad. El conflicto por el que, según esta explicación, se produce la ansiedad se revelará en la terapia y se trabajará en él. En primer lugar se tratará de gestionar mejor la ansiedad. La terapia psicodinámica dura varios años en la mayoría de los casos.

Socioterapia

La socioterapia está diseñada principalmente como terapia de grupo y tiene como finalidad la reintegración profesional progresiva y evitar el aislamiento social que a menudo se produce cuando se da un trastorno de ansiedad.

En el tratamiento con fármacos del trastorno de ansiedad se utilizan sobre todo antidepresivos. A veces el médico también receta lo que se conocen como benzodiazepinas. Sin embargo, los pacientes deben evitar prolongar este tratamiento, puesto que esto podría desencadenar dependencia.

Antidepresivos

Los antidepresivos tienen efectos ansiolíticos y tranquilizantes. En el trastorno de ansiedad suelen tener efectos positivos los fármacos conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como la paroxetina, la sertralina o el citalopram, o los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (ISRSN), como la venlafaxina.

Los antidepresivos actúan en el cerebro, sobre el metabolismo y las concentraciones de los neurotransmisores entre las células nerviosas. A través de los neurotransmisores, los impulsos eléctricos se transmiten de un nervio a otro. Para ello, la terminación del nervio que recibe el impulso libera un neurotransmisor que pasa al nervio vecino. Esto desencadena en dicho nervio una señal eléctrica que se transmite de nuevo. Una vez que el neurotransmisor realiza dicha función se descompone o es absorbido por las neuronas de la zona. La concentración de neurotransmisores como la serotonina o la noradrenalina con frecuencia está desequilibrada en el trastorno de ansiedad. Los ISRS y los ISRN evitan que los neurotransmisores como la serotonina y la noradrenalina sean reabsorbidos por las células consiguiendo que aumente así su efecto positivo. Los efectos secundarios pueden ser trastornos cardiovasculares, dolor de cabeza, náuseas y problemas digestivos. Los ISRS no se pueden utilizar en combinación con triptanes (fármacos para la migraña).

Además de los ISRS y de los ISNR, en el tratamiento contra el estado de ansiedad también pueden utilizarse los conocidos como inhibidores de la MAO (monoaminooxidasa), como la moclobemida; también los antidepresivos tricíclicos, como la doxepina, y tetracíclicos, como la mirtazapina. Los inhibidores de la MAO evitan la descomposición de las conocidas como monoaminas (dopamina, adrenalina, noradrenalina, serotonina), de manera que se encuentran en mayores concentraciones y alivian así la depresión y la ansiedad. Sus potenciales efectos secundarios hacen que su utilización haya quedado restringida a casos especialmente severos o resistentes a otros tratamientos. En especial, los llamados antidepresivos tricíclicos y tetracíclicos alivian el estado de ansiedad y la inquietud interior. Actúan en la concentración de neurotransmisores en el cerebro inhibiendo la absorción de neurotransmisores en las células nerviosas. Así se da una mayor concentración de estos, lo que facilita la transmisión entre las células nerviosas. Los antidepresivos empiezan a ser efectivos a partir de al menos dos semanas tras el comienzo de su uso.

Betabloqueantes

Las personas que sufren una fobia reciben en casos determinados betabloqueantes como ayuda para hacer que los síntomas físicos y psicológicos no vayan tan estrechamente ligados. Sin embargo, pueden tener efectos secundarios como dolor de cabeza, alergias en la piel y estado de ánimo depresivo. En la actualidad no se recomiendan para el tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada.

Los afectados tienen que experimentar que también sin fármacos son capaces de enfrentarse a sus miedos y superarlos. Por lo tanto, es importante que se hagan ejercicios de afrontamiento de las situaciones ansiógenas sin estar bajo el efecto de los fármacos.

Benzodiazepinas

Para que actúen mientras no se produce el efecto de los antidepresivos, el médico suele recetar las llamadas benzodiazepinas. Pertenecen al grupo de los tranquilizantes y los hipnóticos. Las benzodiazepinas tienen un efecto calmante rápido, sin embargo, pueden crear dependencia. Por lo tanto, solo deben usarse durante un tiempo determinado y únicamente cuando sean necesarias.