Trastorno cognitivo leve (pérdida de memoria en los ancianos): Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Belén Giménez (19 de Marzo de 2012)

El discreto inicio del trastorno cognitivo leve hace muy difícil el diagnóstico. Al principio, los afectados casi nunca se dan cuenta de sus olvidos, ni de sus trastornos de concentración o atención. Por eso, es importante investigar con las personas de contacto, como familia, amigos o vecinos (anamnesis externa) que suelen notar los síntomas mucho antes.

El primer paso del diagnóstico del trastorno es el de reconocer el cuadro de molestias y diferenciarlo del deterioro propio del envejecimiento o de otros cuadros patológicos como la demencia. Los especialistas (neurólogos, psiquiatras o médicos de cabecera especializados) llevan a cabo en su consulta los estudios adecuados, tales como el mini-examen del estado mental (MMSE) o la prueba del reloj. Es aconsejable realizar estas pruebas con regularidad, ya que el resultado puede verse alterado por nervios, cansancio o problemas emocionales.

Además, existen otros procedimientos de diagnóstico para el trastorno cognoscitivo leve, tales como el examen bioquímico del líquido encefalorraquídeo (punción) como marcador biológico. Estos se emplean para diagnosticar la demencia. Sin embargo, es posible que se presenten indicios orgánicos en los trastornos cognitivos leves.

Para descartar la demencia, pueden realizarse estudios complementarios por imágenes (tomografía computarizada y por resonancia magnética), procedimientos electrofisiológicos (electroencefalograma), la ecografía Doppler y la tomografía por emisión de positrones.

En un segundo paso, el médico trata de determinar si la falta de memoria por el envejecimiento se debe a enfermedades como tumores cerebrales, depresiones o una enfermedad infecciosa (por ejemplo, la neuroborreliosis o la TBE).