Trastorno afectivo estacional (depresión de invierno): Causas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (19 de Marzo de 2012)

Los trastornos depresivos pueden tener diferentes causas. El desencadenante para una depresión invernal suele ser la escasez de luz: en los meses de otoño e invierno el acortamiento de los días suele cambiar el ritmo corporal y su relación noche/día. Como consecuencia de esto, las hormonas y los neurotransmisores del cerebro pierden su equilibrio, lo cual lleva a severas fluctuaciones del ánimo que pueden derivar en una depresión de invierno.

Otros factores que pueden influir en el sistema nervioso y ser causantes de estados depresivos son, por ejemplo, los siguientes:

  • Estrés duradero
  • Pérdida del empleo
  • Separación
  • Muerte de un ser querido

Neurotransmisores

Sin los neurotransmisores no habría ningún tipo de “actividad” en el cerebro. De entre todos estos mensajeros químicos, la dopamina, la noradrenalina, la serotonina y la endorfina se encuentran entre los más importantes. Los produce el mismo cuerpo y se hallan en un equilibrio muy preciso que si se altera, por ejemplo porque uno de ellos no se produce en cantidad suficiente, entonces influye negativamente en los sentimientos, el comportamiento y la percepción.

Así, la dopamina en combinación con la noradrenalina se encarga de producir sensaciones agradables y satisfactorias. Un nivel bajo de dopamina provoca que uno se sienta abatido y deprimido.

La serotonina se ocupa del sosiego, la armonía, la satisfacción y la calma. Además, amortigua la sensación de hambre, el miedo, la agresividad, la aflicción y las preocupaciones.

La noradrenalina “espabila” al cuerpo y aumenta el nivel de atención y la motivación.

La endorfina es capaz de mitigar el dolor. Un nivel demasiado bajo provoca que el paciente sienta el dolor con mayor intensidad.

Neuronas

Son células nerviosas que transmiten señales eléctricas, con varias prolongaciones denominas axón y dendritas que transmiten impulsos. Las diversas células nerviosas se comunican entre sí en los extremos de esas prolongaciones, en los puntos de unión —que no contacto— de una neurona con otra; la pequeña separación que existe entre ambas constituye el espacio sináptico; en él se produce la sinapsis, una neurona actúa como transmisora y otra como receptora.

Estructura de una sinapsis.

Las dendritas captan las señales y las transmiten por el cuerpo celular y el axón hasta los extremos de su prolongación axonal para realizar una nueva sinapsis. Para que la señal de la sinapsis de un cuerpo celular pueda pasar a otra célula ésta secreta los neurotransmisores al espacio sináptico, esto es, al espacio entre las células. De esta manera se transforma la señal eléctrica en una señal química. Los neurotransmisores se difunden por el espacio sináptico y alcanzan la otra célula, donde desencadenan otra señal eléctrica.

Las transferencias a través de las sinapsis se pueden ver alteradas de diferentes formas:

  • Falta o escasez de neurotransmisores,
  • los transmisores se producen demasiado rápido,
  • los transmisores no alcanzan la otra célula,
  • los neurotransmisores son absorbidos demasiado rápido

Estas alteraciones pueden provocar episodios depresivos y pueden originarse por diferentes causas:

  • Drogas
  • Componentes genéticos
  • Sustancias tóxicas
  • Enfermedades severas
  • Puerperio
  • Alcohol
  • Medicamentos
  • Ritmo noche/día alterado