Sordera súbita

Autor: Redacción Onmeda (27 de Septiembre de 2017)

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La sordera súbita aparece, casi siempre, de forma inesperada. De repente, el paciente comienza a oír mal por uno de los dos oídos (raramente es bilateral). Una sordera súbita puede ir acompañada de una sensación difusa en el oído de zumbidos (acúfenos) o mareos. El desencadenante más habitual de la sordera súbita parece ser un trastorno circulatorio del oído interno. Para conseguir una buena recuperación, se debería comenzar con el tratamiento tan pronto aparezca la sordera súbita. Entre un 50 y un 60% de todos los casos de sordera súbita remiten espontáneamente en las primeras 72 horas. Cuanto menor sea la pérdida auditiva, mejor será el pronóstico.

Definición

La sordera súbita es, por definición, una pérdida auditiva brusca con diferentes grados de gravedad. Surge sin motivo aparente y, por lo general, afecta a un oído. El funcionamiento del oído interno queda interrumpido. A diferencia de la hipoacusia de conducción, que se origina en el oído externo o en el oído medio, en una sordera súbita, los médicos hablan también de pérdida auditiva sensorial o de percepción. La sordera súbita es el trastorno funcional más frecuente del oído interno. Según las estimaciones, en España cada año uno de cada 5000 habitantes ha sufrido una pérdida brusca de audición. Una sordera súbita aparece, casi siempre, alrededor de los 50 años. No obstante, el porcentaje de personas que enferma entre los 30 y 40 años continúa aumentando. A las mujeres les afecta con más frecuencia que a los hombres. Durante la niñez, rara vez aparece sordera súbita.

Causas

Los investigadores no han podido aclarar, hasta ahora, las causas concretas de la sordera súbita. Se supone que actúan varios factores que finalmente conducen a la modificación del riego sanguíneo en el oído interno. Allí, se encuentran las células sensoriales responsables de la audición, las denominadas células ciliadas. Los ruidos externos generan en estas células una señal eléctrica que se transmite al centro auditivo del cerebro a través del nervio auditivo. Pequeños vasos sanguíneos abastecen a las células ciliadas con oxígeno y alimento. Si estos vasos sanguíneos tienen un menor riego sanguíneo, las células ciliadas sufren daños y su funcionamiento se ve considerablemente afectado. La consecuencia es la pérdida auditiva o una sordera súbita.

Las causas más frecuentes de un riego sanguíneo deficiente en el oído interno son pequeños coágulos de sangre (trombos) que taponan los vasos sanguíneos, igual que las oclusiones vasculares en un infarto. Por eso, también se habla de un infarto del oído interno.

Esquema del oído.

Todos los factores que favorecen un aumento de la densidad o una mayor disposición a la coagulación de la sangre pueden provocar una sordera súbita. Altos índices de albúmina o de colesterol, juegan un papel importante. El colesterol se acumula en las paredes de los vasos sanguíneos, estos se estrechan y se impide el riego sanguíneo normal. También una alta concentración de sustancias en la sangre que favorezcan la coagulación (por ejemplo, los fibrinógenos) son una posible causa de la sordera súbita. Estas sustancias perjudican la circulación de la sangre en los vasos pequeños del oído interno. Si los vasos sanguíneos ya están dañados por una arteriosclerosis, existe un alto peligro de coágulos sanguíneos en los vasos. La hipertensión arterial y un consumo de nicotina excesivo favorecen la aparición de arteriosclerosis y pueden ser también la causa de una sordera súbita.

Fuertes oscilaciones en la tensión arterial o enfermedades cardiacas, como una insuficiencia cardiaca o una angina de pecho, pueden ocasionar un riego sanguíneo menor de las células ciliadas en el oído. Además, se ha observado que existe una relación entre la aparición de una sordera súbita con periodos de mucho estrés provocados, por ejemplo, por situaciones conflictivas. Las causas de la sordera súbita son, por lo tanto, muy complejas.

Aparte de un riego sanguíneo insuficiente del oído interno existen otros factores que pueden favorecer la aparición de una sordera súbita como, por ejemplo, los siguientes:


Síntomas

En una sordera súbita los síntomas surgen de repente y, por lo general, sin un desencadenante aparente y afectan, casi siempre, solo a un oído. El grado de gravedad de la pérdida auditiva es diferente: va de los casos más leves hasta la sordera completa. La pérdida auditiva puede afectar a uno o varios intervalos de frecuencia. Las personas con sordera súbita informan, a menudo, de una sensación de presión sorda como si tuvieran “algodón en el oído”. Algunos tienen una sensación áspera en el pabellón auditivo. Un 70% de los casos se puede acompañar de acufenos y cerca de un 50% se asocia con vértigosEn algunos casos otros síntomas son la denominada audición dolorosa (disacusia). Las personas con una sordera súbita perciben, por ejemplo, tonos y ruidos de forma distorsionada o perciben de forma diferente por uno u otro oído. En la sordera súbita, dichos síntomas confunden, por lo general, a los pacientes.

Diagnóstico

En la sordera súbita es importante un diagnóstico y tratamiento rápidos, se trata de una urgencia médica. En caso de síntomas de una sordera súbita, el médico debería examinar lo antes posible el oído y la capacidad auditiva para poder realizar un diagnóstico preciso. Si aparecen síntomas, como pérdida auditiva repentina, sensación sorda en el oído, zumbidos en el ído o mareos, se debe consultar inmediatamente a un otorrinolaringólogo. Solo él puede determinar si se trata de una sordera súbita o de otra enfermedad o lesión. Si la sordera súbita no se reconoce y no se trata en su momento existe el riesgo de que la capacidad auditiva no se pueda recuperar totalmente o se pierda por completo. Mediante una anamnesis completa el otorrinolaringólogo es capaz de acercarse al diagnóstico de la sordera súbita. Diferentes exámenes de la capacidad funcional del oído le ayudan a aproximar aún más el diagnóstico. Con el examen del oído (otoscopia) el otorrinolaringólogo se asegura de que la pérdida de la capacidad auditiva no se debe a una obstrucción del conducto auditivo externo por cerumen o a una lesión del tímpano.

Las pruebas de audición, como la audiometría de tonos puros, la prueba con diapasón (“acumetría”) o la audiometría verbal ayudan al otorrinolaringólogo a determinar la envergadura de la pérdida auditiva. Estas pruebas diagnósticas permiten determinar si se trata de una pérdida auditiva del oído interno (pérdida auditiva sensorial) o de una pérdida auditiva debida a una hipoacusia de conducción. Esta puede producirse por deterioro del oído externo o del oído medio.

Para el diagnóstico preciso de la sordera súbita, el otorrinolaringólogo realizará exámenes especiales para diferenciar entre la sordera súbita y una pérdida auditiva por enfermedad del nervio auditivo (denominada pérdida auditiva neural), por ejemplo:

  • Audiometría tonal según Fowler (medición de reclutamiento)
  • Audiometría del tronco cerebral (BERA)
  • Medición de emisiones otoacústicas (EOA)

La exploración física de una sordera súbita incluye la comprobación del funcionamiento del órgano del equilibrio (prueba vestibular) con diferentes métodos. Así, en caso de sordera súbita, el órgano del equilibrio también puede verse afectado. Además, es importante analizar las particularidades del tímpano y del oído medio. Para ello, es apropiada la timpanometría.

Tratamiento

En una sordera súbita el tratamiento estará enfocado a que el riego sanguíneo del oído interno vuelva a ser el suficiente. Las células ciliadas del oído interno, que conducen los ruidos como señales nerviosas al centro auditivo del cerebro, no reciben suficiente oxígeno en una sordera súbita. Con ayuda del tratamiento, el riego sanguíneo debería volver a mejorar. Para ello, las oportunidades de recuperación son mayores cuanto antes se siga el tratamiento para la sordera súbita. Existen diferentes métodos para su tratamiento. El otorrinolaringólogo decidirá cuál es el más apropiado en cada caso. El tratamiento puede estar enfocado hacia dos direcciones. Por un lado el tratamiento puede ir dirigido a mejorar la fluidez de la sangre. Por otra parte, en una sordera súbita ayuda, a menudo, la administración de cortisona (glucocorticoide). En una sordera súbita leve, sin un fuerte menoscabo de la capacidad auditiva, el médico puede también aconsejar que se espere. En algunos casos, aparece una mejora espontánea.Para mejorar el riego sanguíneo del oído interno se emplea, sobre todo, el tratamiento intravenoso. Este tratamiento consiste en la administración intravenosa de soluciones para aumentar el volumen de sangre en los vasos y diluir la sangre. Este tratamiento suele administrarse una vez al día durante, aproximadamente, 14 días.

Al diluirse la sangre se mejora su fluidez. Además, se administran medicamentos que dilatan los vasos sanguíneos y, de esta forma, aumentan el flujo sanguíneo. Las sustancias empleadas son hidroxietilalmidón (HES) y pentoxifilina. El prurito es uno de los efectos secundarios del tratamiento de la sordera súbita.

Otro tratamiento para la sordera súbita que también se emplea es la administración de medicamentos del grupo de los denominados glucocorticoides (por ejemplo, preparados de cortisona). Estos fármacos actúan contra la inflamación que puede presentarse en la sordera súbita en el oído.

Un procedimiento para el tratamiento de la sordera súbita es la denominada H.E.L.P.-aféresis (precipitación extracorpórea de LDL inducida por heparina). En un único procedimiento de limpieza de la sangre se filtran sustancias de la sangre que dificultan el flujo sanguíneo en los vasos o favorecen la coagulación de la sangre. Entre estas sustancias se encuentran el colesterol LDL, la lipoproteína (a) y el fibrinógeno.

El procedimiento mejora la fluidez de la sangre y regula la anchura de los vasos, de manera que los vasos pequeños del oído interno vuelven a tener una mejor circulación. El éxito del tratamiento aparece con rapidez, a menudo, durante el mismo. Sin embargo, es importante que tras la aparición de una sordera súbita, el tratamiento se realice lo antes posible.

La H.E.L.P.-aféresis se realiza de forma ambulatoria en centros especializados. Dura alrededor de dos horas y puede realizarse de forma ambulatoria. Al afectado se le sacará sangre continuamente a través de una vena del brazo. Con ayuda de una reacción química especial se eliminan fuera del cuerpo (extracorpóreo) el colesterol LDL, la lipoproteína (a) y el fibrinógeno de la sangre. La sangre vuelve limpia al enfermo. En una sesión se "limpian", en total, unos tres litros de sangre. Después del tratamiento, el paciente puede irse a casa en un corto periodo de tiempo. Tras dos días, la capacidad auditiva será controlada por un otorrinolaringólogo. Para poder observar el transcurso de la enfermedad, se recomienda un nuevo análisis después de seis semanas.

Tratamiento de oxígeno hiperbárico

El tratamiento de una sordera súbita mediante oxígeno hiperbárico (oxigenoterapia hiperbárica, OHB) se realiza en una cámara hiperbárica. A través de una mascarilla, el afectado respira oxígeno puro. De esta forma, aumenta el oxígeno en la sangre y los tejidos, de manera que las células ciliadas reciben mejor el oxígeno. Antes de su aplicación son necesarios muchos controles preliminares.

El otorrinolaringólogo puede aplicar un tratamiento de oxígeno hiperbárico cuando el tratamiento intravenoso no ha tenido éxito y, en lo posible, en un plazo de tres meses tras la sordera súbita.

Tratamiento con ginkgo y láser

En el tratamiento con ginkgo biloba y láser, el otorrinolaringólogo administra una inyección con extracto de ginkgo. El ginkgo biloba es una sustancia vegetal que mejora la fluidez de la sangre y, sobre todo, el riego sanguíneo del cerebro. Después de la inyección, se radia el oído interno enfermo durante una hora con un rayo láser de baja potencia, lo que conlleva un aumento del suministro de oxígeno. Hasta la fecha no existe una confirmación científica del éxito de este método.

Evolución

Una sordera súbita puede evolucionar de maneras diferentes. En algunos casos, las molestias mejoran por sí mismas (remisión espontánea), en otros, sólo con ayuda de un tratamiento específico. Sin embargo, también pueden existir síntomas permanentes. Cuanto antes se trate una sordera súbita, más favorable será su evolución. Si una sordera súbita no se trata en su momento, es posible que aparezcan complicaciones, y existe el peligro de una pérdida auditiva permanente. Un 10% de los casos sufre sordera en el oído afectado. El efecto tardío más común de una sordera súbita es el acúfeno, tinnitus es en inglés. Se trata de interferencias en el oído como silbidos, timbres o ruidos que la mayoría de los afectados definen como molestas.

En la sordera súbita, el pronóstico depende de la gravedad de los síntomas y del inicio del tratamiento. En la mitad de los casos, la sordera súbita mejora sin tratamiento específico en un plazo de 72 horas. En el resto de los casos, las probabilidades de recuperación aumentan en función de la rapidez con la que se haya iniciado el tratamiento. Así, un tratamiento adecuado e iniciado a las pocas horas de manifestarse la sordera súbita, puede restablecer, en gran parte, la capacidad auditiva del paciente.

Prevención

Una sordera súbita se puede prevenir, en parte, llevando una vida saludable. Existe una relación entre la sordera súbita y el estrés. Los pacientes que ya han padecido una sordera súbita pueden prevenir una recidiva si aprenden a combatir mejor las situaciones conflictivas. Técnicas de relajación como el entrenamiento autógeno, el yoga o la meditación pueden ser de gran ayuda para reducir el estrés. También en importante evitar una contaminación sonora excesiva, ya que las delicadas células ciliadas del oído interno podrían verse dañadas. Personas con sangre espesa y con problemas de coagulación tienen un alto riesgo de desarrollar la sordera súbita. Los altos niveles de albúmina niveles de albúmina juegan un papel importante, ya que pueden modificar la fluidez de la sangre. Es importante seguir una alimentación equilibrada y rica en fibra, fruta y verduras y baja en grasas. Una dieta equilibrada ayuda a reducir los niveles de albúmina y, así, prevenir la sordera súbita. La actividad física habitual es positiva. Es importante que los niveles de colesterol estén controlados. La nicotina daña los vasos sanguíneos y, por eso, como factor de riesgo de la sordera súbita, se recomienda renunciar al consumo de tabaco.

Última revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (19 de Marzo de 2012)

Fuentes:

  • Plaza G, Durio E, Herráiz C, Rivera T, García-Berrocal JR; Asociación Madrileña de ORL. [Consensus on diagnosis and treatment of sudden hearing loss. Asociación Madrileña de ORL]. Acta Otorrinolaringol Esp. 2011 Mar-Apr;62(2):144-57. Epub 2010 Nov 26.
  • Nagaoka J, Anjos MF, Takata TT, Chaim RM, Barros F, Penido Nde O. Idiopathic sudden sensorineural hearing loss: evolution in the presence of hypertension, diabetes mellitus and dyslipidemias. Braz J Otorhinolaryngol. 2010 May-Jun;76(3):363-9.
  • A. de Arcocha Sordera súbita Gac Med Bilbao 2006; 103:30-32.
  • Onmeda International