Sordera (pérdida de audición)

Autor: Redacción Onmeda (3 de Marzo de 2017)

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La sordera, pérdida de audición o hipoacusia es un trastorno habitual. Puede tener un curso agudo (repentino) o crónico (progresivo) y conllevar daños transitorios o permanentes en el oído afecto. En cierta medida constituye un síntoma de vejez, por lo que los ancianos la sufren con mayor frecuencia que los jóvenes.

Aproximadamente, un 6% de los jóvenes presentan hipoacusias relacionadas con estímulos auditivos intensos constantes. Debido a la creciente contaminación acústica a la que están sometidos los oídos, la incidencia de la sordera aumenta de forma notable entre los jóvenes.

La pérdida de audición o sordera implica una limitación considerable para la mayoría de los pacientes. Sobre todo, la comunicación cotidiana (por ejemplo, hablar por teléfono) suele suponer un problema para las personas que sufren esta patología. Si no se trata, coarta la vida social en mayor o menor grado. Por otro lado, si no se detecta en recién nacidos o niños, puede influir negativamente sobre su desarrollo intelectual, por lo que los estímulos auditivos son importantes para que el sentido del oído evolucione de forma óptima. Además, los niños necesitan oír para aprender a hablar.

Las causas de la pérdida de audición son muy heterogéneas e incluyen desde la merma de la capacidad auditiva asociada a la edad hasta infecciones, pasando por daños crónicos inducidos por el ruido o tumores. La hipoacusia también puede ser congénita, por ejemplo, debido a una malformación en el oído o de determinados nervios. Asimismo, el daño puede producirse antes del nacimiento debido a una infección vírica de la madre (por ejemplo, rubeola), o al consumo de alcohol durante el embarazo, así como a complicaciones durante el parto.

Por lo general, el otorrinolaringólogo es capaz de detectar y clasificar una hipoacusia de manera muy sencilla. Para ello realiza en primer lugar una prueba de audición con el fin de comprobar la capacidad auditiva. Otros exámenes y, en determinados casos, pruebas de diagnóstico por imagen ofrecen al facultativo indicios sobre la causa del trastorno. El tratamiento y el pronóstico de la sordera dependen del desencadenante. En algunos casos se aplican tanto medidas farmacológicas como procedimientos quirúrgicos. Con frecuencia el otorrino prescribe sistemas de apoyo auditivo (audífonos), que compensan total o parcialmente la pérdida de audición.

Última revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (19 de Marzo de 2012)