Sinusitis: Evolución

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (19 de Marzo de 2012)

Pronóstico

Una infección de los senos tratada adecuada y oportunamente (sinusitis) suele tener un desarrollo favorable y con buen pronóstico. Si se forma una cicatriz (la cicatriz se denomina “sinequia”) tras una infección por sinusitis crónica, o por inflamación crónica causada por la extirpación quirúrgica de los pólipos, a veces es necesaria una segunda operación quirúrgica.

Complicaciones

Las complicaciones de una sinusitis son poco frecuentes, pero pueden tener un curso muy peligroso y en algunos casos conducir a un daño permanente. Por lo tanto, es importante detectarlas a tiempo para evitarlas.

Si no se pueden eliminar de forma permanente los estrechamientos inflamatorios o anatómicos, se puede esperar que la infección de los senos siga recurriendo y en circunstancias desfavorables adquiera un curso crónico. Si existe una sinusitis crónica siempre son posibles las recaídas agudas. Esto puede acarrear complicaciones como inflamación de garganta, laringitis y bronquitis aguda. En este caso tenemos el llamado síndrome sinobronquial.

Sin un tratamiento adecuado la sinusitis se pueden desarrollar complicaciones más graves: en el curso posterior de la inflamación, las estructuras anatómicas próximas a los senos afectados pueden verse también afectadas. Así, por ejemplo, en una inflamación de los senos frontales, la piel de la frente y el párpado superior están inflamados y enrojecidos. En la infección de los senos maxilares hay principalmente una hinchazón en la mejilla y del párpado inferior. Una inflamación de la cavidad ocular puede causar una hinchazón de los párpados, trastornos de la visión e incluso pérdida de la visión y movilidad limitada de los ojos.

Si la inflamación de los senos paranasales progresa en dirección al cerebro puede causar una meningitis con típico dolor en el cuello (tortícolis), y acumulación de pus en las estructuras del cerebro (absceso cerebral). En casos extremos hay trastornos neurológicos con complicaciones como convulsiones o parálisis de los nervios craneales o pares craneales. También es posible que se forme un coágulo de sangre en los vasos del cerebro (trombosis del seno cavernoso), y una infección de tejidos blandos o del hueso (osteomielitis).