Síndrome del túnel carpiano

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Laura Osuna (19 de Marzo de 2012)

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El síndrome del túnel carpiano es un síndrome de compresión nerviosa. En el lado interno de la muñeca, el nervio mediano, que recorre la zona de la mano a través de estructuras de tejido conectivo y entra por el canal carpiano, se comprime. El síndrome del túnel carpiano afecta a las mujeres con más frecuencia que a los hombres. Los afectados tienen por lo general entre 40 y 70 años de edad.

El síntoma más característico del síndrome del túnel carpiano es el dolor de mano, en especial durante la noche. También da entumecimiento y parestesia en las manos y los dedos. Las zonas afectadas son sobre todo la mano y los dedos, por las que pasa el nervio mediano (pulgar, índice, dedo medio). En especial cuando se da una evolución lenta y sin tratamiento, esta compresión del nervio puede llevar a la reducción de la masa del músculo del pulgar (atrofia) y esto limita la movilidad de la mano. Los pacientes, con el tiempo, dejan de poder realizar trabajos con la mano o tienen dificultades a la hora de coger una botella.

En la mayoría de los casos, las causas del síndrome del túnel carpiano no están claras (se trata del llamado síndrome del túnel carpiano idiopático). Las enfermedades reumáticas y los trastornos metabólicos (como la gota) pueden inflamar el tejido de alrededor de los tendones de la mano y limitar el espacio por donde pasa el nervio mediano. También las lesiones o los tumores en la zona de la muñeca pueden comprimir el nervio y producir síntomas dolorosos.

Los síntomas característicos suelen indicar con claridad que se trata del síndrome del túnel carpiano. El médico puede realizar el diagnóstico a través de una exploración física completa y de un test (como comprobar si aparece dolor al flexionar la muñeca). Además, la conducción nerviosa del nervio mediano se puede medir y así determinar si el nervio está dañado.

Como tratamiento se utilizan medidas conservadoras. Estas incluyen: la inmovilización por medio de una férula nocturna y la terapia medicamentosa con inyecciones de cortisona. Además de estos métodos de tratamiento no invasivo, si el problema persiste puede ser necesaria una intervención quirúrgica en la que el cirujano crea espacio para el nervio mediano. La operación disminuye considerablemente el dolor de los pacientes. El entumecimiento y los problemas de movilidad también pueden mejorar tras ésta. Sin embargo, es decisivo para los resultados saber hasta qué punto el nervio ha sido dañado debido al estrechamiento.