Síndrome de fatiga crónica: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (6 de Junio de 2016)

Dado que se desconocen las causas del síndrome de fatiga crónica, el tratamiento se orienta básicamente según el cuadro sintomático individual y tiene como objetivo atenuar las molestias.

Apoyo psicológico

Las consecuencias del síndrome de fatiga crónica derivan con frecuencia en otras molestias, como por ejemplo miedoestados depresivos o depresión. Muchos pacientes experimentan además un gran sufrimiento, así como sentimiento de ira o desesperación por las limitaciones que sufren en su vida ocasionadas por el SFC. El asesoramiento psicológico, por ejemplo en forma de psicoterapia, puede ayudar al afectado a enfrentarse a la enfermedad. En virtud de la situación concreta, puede ser conveniente combinar psicoterapia y una medicación.

Tratamiento cognitivo conductual

Se ha constatado que sobre todo la terapia cognitiva conductual, una forma de psicoterapia, puede ayudar a las personas con síndrome de fatiga crónica a mitigar los síntomas. Por medio de esta terapia es posible descubrir los patrones de pensamiento o conducta desfavorables que conllevan una resolución nociva del estrés y, por tanto, intensifican en ocasiones el SFC.

Actividad física

Muchos pacientes con síndrome de fatiga crónica optan por descansar permanentemente. Apenas se atreven a practicar actividades físicas por miedo a incrementar aún más la fatiga extrema. Sin embargo, el reposo continuado y la inactividad prolongada aumentan las molestias físicas e incluso refuerzan el SFC. El ejercicio físico moderado, por el contrario, parece ejercer un efecto positivo sobre los síntomas de este trastorno.

Respetar los propios límites es un aspecto clave para las personas con síndrome de fatiga crónica. Ha de realizarse un entrenamiento físico deportivo en la medida adecuada para que no se genere más agotamiento. Encontrar el equilibrio idóneo entre actividad y descanso compete a cada persona. Por ejemplo, un programa deportivo riguroso suele repercutir de forma negativa. Si los pacientes con SFC se esfuerzan más allá de sus límites, en determinadas circunstancias se agravan las molestias, normalmente una vez transcurridas entre 12 y 48 horas. En ocasiones los pacientes requieren días o semanas para recuperarse de dicho empeoramiento.

No obstante, es importante no eliminar por completo el ejercicio físico en sus vidas, de modo que el estado no se vea acrecentado por el reposo excesivo. Resulta fundamental asegurarse de comenzar con ejercicios suaves de duración moderada y no exigirse demasiado. Al principio basta con cinco minutos diarios de gimnasia, con sencillos ejercicios de estiramiento y otros que mejoren el rango de movimiento del paciente. Más adelante pueden ir incrementándose paulatinamente las actividades deportivas, siempre de acuerdo con las propias posibilidades. Muchos pacientes logran, de esta manera, una mejora de los síntomas.

Además del agotamiento físico y mental extremo, en el marco del síndrome de fatiga crónica pueden aparecer muchos otros síntomas con diversa intensidad. En función de qué molestias limitan en mayor medida al paciente, tras acordarlo con el médico, puede aplicarse el tratamiento adecuado para paliarlas. Entre los problemas habituales vinculados al SFC se encuentran los trastornos del sueño, los dolores musculares, los trastornos de la concentración, las molestias gastrointestinales o los estados depresivos. El especialista es quien ha de decidir si se requiere medicación y qué fármacos resultan efectivos.

Muchas personas con SFC se ven abrumadas sobre todo por los trastornos de la concentración de la memoria. En estos casos los ejercicios de meditación y de relajación, por ejemplo, pueden mejorar las molestias, si bien también son de ayuda los recursos nemotécnicos, por ejemplo llevar una agenda.

Tratamiento farmacológico

Durante el curso del síndrome de fatiga crónica (SFC, síndrome de cansancio crónico) muchos pacientes refieren molestias dolorosas, por ejemplo mialgias, artralgias, cefaleas o hipersensibilidad de la piel, a consecuencia de la cual hasta los más leves roces originan dolor. En dichos casos los analgésicos como el paracetamol o el ibuprofeno pueden resultar de ayuda. Dependiendo de la situación individual, se debe sopesar la conveniencia de administrar un tratamiento contra el dolor.

Asimismo, para tratar el dolor existen algunas técnicas que pueden ser una alternativa a la medicación en algunos casos, por ejemplo, la fisioterapia, la hidroterapia, la acupuntura o técnicas de relajación como el yoga, el taichí, el entrenamiento autógeno, la relajación muscular progresiva o los masajes. Esta terapias alternativas pueden contribuir a mitigar las molestias asociadas al SFC al reducir la tensión y el estrés.

A causa de las limitaciones que conlleva el SFC, muchos pacientes desarrollan un estado depresivo o una depresión que requiere tratamiento. Es el médico quien debe decidir los antidepresivos idóneos en cada caso concreto.

A pesar de que no existen indicios de que un déficit nutricional sea causa del síndrome de fatiga crónica, una alimentación equilibrada repercute positivamente en la salud y en muchas enfermedades crónicas. Se recomienda, por tanto, que los pacientes con SFC sigan una dieta sana rica en vitaminas y fibra.

Grupos de autoayuda

Muchos pacientes con síndrome de fatiga crónica encuentran apoyo de otros pacientes en los grupos de autoayuda. El intercambio de experiencias con otros enfermos que entienden lo mucho que el SFC puede limitar el día a día suele suponer un alivio, especialmente debido a que, por lo general, el entorno del paciente no comprende este trastorno. Para algunos pacientes, sin embargo, compartir experiencias puede aumentar el agobio que sienten. Por tanto, cada persona debe sopesar si un grupo de autoayuda es una opción adecuada para ella.

Una higiene del sueño correcta

Una de las características de las personas que sufren el síndrome de fatiga crónica es que siguen sintiéndose cansadas tras dormir suficientes horas. Además muchos pacientes refieren trastornos del sueño. Una buena higiene del sueño puede mejorar la calidad del descanso nocturno.