Síndrome de fatiga crónica: Síntomas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (6 de Junio de 2016)

El síndrome de fatiga crónica es un cuadro clínico complejo que con frecuencia disminuye de manera notable la capacidad de rendimiento y la calidad de vida de los pacientes durante años.

Los síntomas característicos del síndrome de fatiga crónica son un agotamiento mental y físico limitante que comienza de manera súbita, a causa del cual los pacientes reducen sus actividades habituales en más de un 50%. El sueño y el descanso no tienen un efecto reparador ni mejoran el estado del paciente.

La fatiga o agotamiento que experimentan los pacientes no es en absoluto comparable al cansancio que padecen las personas sanas tras un par de noches en vela o un día de trabajo intenso. La falta de comprensión del entorno, que, por lo general, no entiende las molestias, puede angustiar aún más al paciente.

Asimismo resulta característico de este trastorno el hecho de que los esfuerzos físicos o mentales comunes empeoran el estado de fatiga. En ocasiones este agravamiento no aparece de inmediato tras el esfuerzo, sino que se manifiesta con un retardo de hasta 12-48 horas y puede extenderse durante días o incluso semanas.

Además pueden darse otros síntomas, como por ejemplo, los siguientes:

En algunos casos también aparecen otros síntomas como los siguientes: 

  • Trastornos de la visión (fotofobia, visión borrosa…)
  • Sudores nocturnos
  • Vértigo
  • Sensibilidad al calor o al frío
  • Ritmo cardiaco irregular
  • Intolerancia al alcohol
  • Respiración acelerada o sensación de falta de aire
  • Entumecimiento, hormigueo y/o quemazón en las extremidades
  • Sequedad de boca y ojos (síndrome de Sjögren)
  • Dolor torácico
  • Sarpullidos
  • Tinnitus (ruido en los oídos)
  • Alergias y sensibilidad al ruido, olores, productos químicos y medicinas
  • Variaciones del peso
  • Desmayo
  • Calambres musculares
  • Convulsiones
  • Depresión, ansiedad o irritabilidad

La manifestación del síndrome de cansancio crónico varía mucho según cada caso concreto. Mientras algunos pacientes padecen una forma algo más leve de la enfermedad, otros sufren una limitación tan grave que apenas pueden llevar una vida normal. En España no se ha establecido una clasificación oficial en relación a los grados de gravedad del trastorno. Sin embargo, de acuerdo con la información del Ministerio de Sanidad británico, cabe diferenciar las siguientes categorías:

  • Forma leve: el síndrome de fatiga crónica limita solo parcialmente el día a día de los pacientes. Estos pueden seguir ocupándose de sus actividades diarias y de su casa, aunque con ligeras dificultades. La mayoría prosiguen con su vida laboral, si bien requieren, para ello, mucha energía. Por tanto es habitual que reduzcan cada vez más todas las demás actividades y empleen su tiempo libre, incluyendo el fin de semana, para hacer acopio de la energía requerida para superar la siguiente semana.
  • Forma moderada: el día a día y la movilidad de los pacientes están restringidos de manera notable y muchos ya no son capaces de realizar su trabajo. Se requieren descansos reiterados a lo largo de la jornada y es habitual que los pacientes no pueden prescindir de una o dos horas de sueño durante el día. Su descanso nocturno está alterado y suele ser de mala calidad.
  • Forma grave: los pacientes solo están en disposición de llevar a cabo las tareas más pequeñas (por ejemplo, lavarse la cara, cepillarse los dientes); la memoria y la capacidad de concentración están muy limitadas. Es posible que precisen una silla de ruedas para moverse. Apenas pueden salir de casa y, si lo hacen, el esfuerzo agrava posteriormente las molestias de modo considerable.
  • Forma muy grave: el SFC condiciona de manera extrema la vida diaria. Los pacientes apenas son capaces de moverse, y menos aún de ocuparse de sí mismos. Muchos de ellos pasan la mayor parte del día en la cama y padecen intolerancia al ruido y a la luz.