Síndrome de fatiga crónica: Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (6 de Junio de 2016)

El cuadro clínico del síndrome de fatiga crónica se asemeja a primera vista al de muchas otras enfermedades, tales como infecciones que afectan a los órganos internos (por ejemplo, hepatitis o tuberculosis), hipotiroidismo o afecciones alérgicas. Por tanto el médico ha de excluir previamente otras patologías antes de tomar en consideración un SFC.

Con el objetivo de descartar otras enfermedades o un déficit nutricional, el facultativo suele realizar análisis de sangre y de orina. Asimismo aclara la existencia de posibles alergias. También es probable, para descartar otras patologías, que el doctor pida más análisis, como por ejemplo análisis para detectar la cantidad de diferentes enzimas y proteínas como el alanino-aminotransferasa, la albúmina, fosfatasa alcalina, nitrógeno ureico plasmático, el calcio, un hemograma completo, la hormona de la tiroides, creatinina, electrólitos o la velocidad de sedimentación globular (VSG), entre otras posibles pruebas.

También es necesario examinar atentamente las circunstancias en la vida del paciente: ¿Experimenta situaciones de estrés continuadas? ¿Padece un estado depresivo? En algunos casos es necesario analizar facultades que han podido verse afectadas por el SFC como la concentración o la memoria, especialmente en los niños y adolescentes.

 Los siguientes criterios apuntan a la existencia de un síndrome de fatiga crónica:

  • Las molestias persisten desde hace más de seis meses.
  • La fatiga permanente conlleva limitaciones claras en el ámbito laboral y personal.
  • El estado de agotamiento no mejora al dormir o descansar.
  • Se ha descartado un esfuerzo continuo como causa.
  • El cuadro de molestias no ha estado presente durante toda la vida del paciente, sino que hay un inicio temporal definido.
  • Además de la fatiga extrema, aparecen otras molestias generales como cefaleas, de las más frecuentes, o también mialgias o síntomas similares a los del resfriado.

Existen algunas pruebas que se comercializan para el diagnóstico del SFC que no han sido probadas clínicamente o no han resultado eficientes como la resonancia magnética nuclear. Tampoco sirven para el diagnóstico del SFC pruebas de agentes infecciosos, como el virus de Epstein-Barr, enterovirus, retrovirus, herpesvirus humano del tipo 6, Candida albicans y Mycoplasma incógnita. Tampoco son de utilidad las pruebas inmunológicas, como los análisis de perfil celular.

Otras pruebas experimentales son la prueba de basculación (para el NMH), la resonancia magnética nuclear (MRI), la tomografía por emisión de positrones (PET) o la tomografía de emisión de fotón único (SPECT o SPET). En la actualidad, se estudia un marcador metabólico y un marcador de orina para el diagnóstico del SFC.