Síndrome compartimental

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Renata Muñoz (30 de Marzo de 2011)

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El síndrome compartimental es una situación anormal en la que se produce una disminución del flujo sanguíneo en los músculos y nervios adyacentes a consecuencia de un aumento considerable de la presión sobre los tejidos. Las lesiones en las que se forman hematomas o líquido inflamatorio son los principales desencadenantes de esta afección. Las fracturas óseas son por ello una causa frecuente del síndrome compartimental.

Los músculos afectados por el síndrome compartimental se encuentran en cámaras poco elásticas y están rodeados por una envoltura de tejido resistente denominada fascia. Cuando una lesión provoca un hematoma o se produce la acumulación de líquido inflamatorio en un compartimento muscular, la fascia impide la expansión de la musculatura que se halla en su interior al no tener capacidad para dilatarse. Se origina entonces una presión muy elevada sobre los músculos que oprime los vasos sanguíneos y los nervios, y ocasiona de esta forma el trastorno circulatorio predominante en el síndrome compartimental. Cualquier espacio cerrado del cuerpo rodeado por una fascia puede verse afectado por esta dolencia, aunque lo habitual es que se presente en el antebrazo y la pantorrilla, sobre todo en el compartimento tibial anterior (síndrome del tibial anterior).

El diagnóstico del síndrome compartimental se realiza basándose en la clínica característica y en la medición de la presión en el tejido del antebrazo o pantorrilla. El tratamiento administrado depende del estadio en que se encuentre la afección.

Los síntomas típicos del síndrome compartimental agudo son dolores intensos y una fuerte sensación de tensión en la musculatura. La irrigación deficiente deriva en ocasiones en una necrosis del tejido muscular en el brazo o pierna afectado y signos de parálisis: por ejemplo, un síndrome compartimental en la pantorrilla puede provocar que el paciente no sea capaz de elevar activamente el pie o los dedos. El síndrome compartimental agudo ha de tratarse siempre como una emergencia médica y requiere la aplicación de medidas terapéuticas rápidas. Debe efectuarse por tanto con el fin de evitar secuelas lo antes posible una cirugía de la extremidad comprometida. El síndrome compartimental crónico, por su parte, se caracteriza por la aparición de dolor asociado a la actividad deportiva que desaparece con el reposo por sí solo. Para su tratamiento resultan suficientes las medidas no quirúrgicas (es decir, colocar la zona afectada en una posición baja y aplicar frío, además de evitar esfuerzos).

Si la terapia es efectiva, el pronóstico del síndrome compartimental es bueno. Por el contrario, si no recibe tratamiento aparecen limitaciones funcionales permanentes en los músculos y las articulaciones.