Síndrome del shock tóxico

Autor: Laura Marcos Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (3 de Agosto de 2016)

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El síndrome del shock tóxico es una patología poco frecuente pero grave, producida por bacterias, como la Staphylococcus aureus. La infección puede producir fiebre elevada, náuseas, tensión arterial baja, erupciones cutáneasy daño en varios órganos del cuerpo. El síndrome del shock tóxico se ha relacionado con el uso abusivo de artículos de higiene íntima femenina como los tampones, pero la incidencia asociada a ellos es muy baja. El shock tóxico puede darse por muchos motivos, y afectar también a hombres y niños.

Aunque es una patología poco frecuente, el síndrome del shock tóxico (SST) puede tener consecuencias muy graves. Se caracteriza por causar fiebre alta, mareos o desmayos, náuseas, vómitos y diarreas, entre otros síntomas. En casos extremos, puede conducir a un fallo multiorgánico, una necrosis (muerte de los tejidos) o incluso la muerte.

Muchas personas relacionan el shock tóxico con el uso abusivo de productos absorbentes destinados a la higiene durante la menstruación, como la utilización de un tampón durante un largo periodo de tiempo o el uso de grados de absorción mayores a lo que necesita el cuerpo de la mujer.

Lo cierto es que menos de la mitad de los casos de shock tóxico están asociados a los tampones. El SST se produce con mucha frecuencia por otros motivos:

  • traumatismos de la piel
  • heridas
  • quemaduras 
  • intervención quirúrgica
Aunque, si no se cuida la higiene, un tampón o una gasa mucho tiempo instalados en la vagina podrían servir de ‘puerta de entrada’ a las bacterias y producir la infección. 


La infección por shock tóxico está causada por unas bacterias, llamadas estafilocócicas, como el staphylococcus aureus y, en menor medida, el streptococcus pyogenes. Estas bacterias están con frecuencia en la piel de personas sanas, y no suelen provocar ningún problema. No todos los casos de infección por bacterias estafilocóccias producen shock tóxico.

Shock tóxico y tampones

Los primeros casos de shock tóxico se dieron en los años 70. Estaban producidos por la infección de la bacteria staphylococcus aureus, y se relacionaron con el uso abusivo de artículos de higiene íntima absorbentes, como los tampones. Actualmente, menos de la mitad de los casos de shock tóxico están asociados a los tampones.

Las bacterias que pueden causar shock tóxico, las estafilocócicas, están presentes normalmente en personas sanas, en la piel y en las mucosas, como la vagina. En los contados casos de shock tóxico por tampones, la permanencia de un objeto absorbente durante muchas horas seguidas puede favorecer un ‘caldo de cultivo’ (mucha cantidad de sangre) en la vagina para favorecer la proliferación e infección de la bacteria en el organismo. Por eso, es imprescindible mantener la higiene y cambiar los tampones con frecuencia.