Sífilis (lúes): Sífilis congénita

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (19 de Marzo de 2012)

Las embarazadas que contraen una sífilis temprana pueden transmitir el patógeno tanto durante el embarazo al feto como durante el parto al bebé. Si un feto se infecta por sífilis en el seno materno y no se administra el tratamiento adecuado, las posibilidades de supervivencia fetal durante el embarazo y el parto son del 60 al 70% aproximadamente.

Los recién nacidos infectados están por debajo de su peso normal y tienen un bazo y un hígado agrandados. Los síntomas de la sífilis congénita se corresponden con los de la sífilis secundaria de los adultos. Sus peculiaridades son la rinitis sifilítica, nariz en silla de montar (hundimiento del dorso nasal) y la denominada nariz en pico de loro (cicatrices blancas y superficiales alrededor de la boca). La afección de los huesos también puede provocar dolores e inmovilidad. En casos puntuales, la sífilis congénita provoca la denominada tríada de Hutchinson. Los niños sufren daños en la córnea (queratitis parenquimatosa), pérdida auditiva en el oído interno e incisivos en forma de barril.

A partir del tercer año de vida ya pueden aparecer síntomas de la sífilis tardía, y a partir del décimo año de vida puede producirse un tabes dorsal.