Sepsis (infección diseminada): Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Lidia Arias (19 de Marzo de 2012)

En los casos de sepsis, el tratamiento va dirigido a combatir las causas de la infección. Ya que se produce casi siempre por bacterias normalmente se utilizan antibióticos. Es importante que este tratamiento con antibióticos comience lo antes posible tras diagnosticar la sepsis, preferiblemente en las primeras 24 horas de la enfermedad. Se recomienda hacer una reevaluación cada dos o tres días de los antibióticos usados en el tratamiento. De este modo, el médico puede adaptar el tratamiento de la sepsis a los patógenos concretos y disminuir el riesgo de que desarrolle resistencia a los antibióticos. Normalmente, un tratamiento de 7 a 10 días es suficiente para tratar la sepsis.

Si se comprueba que se debe a una infección del torrente sanguíneo por hongos del género Cándida, se aconseja utilizar los tratamientos efectivos correspondientes (antimicóticos).

La sepsis puede evolucionar ya en las primeras horas hacia un estado grave con peligro de muerte. Por eso, la infección diseminada, al igual que un infarto de miocardio agudo o una apoplejía se considera una emergencia médica, por lo que un tratamiento rápido y apropiado puede ser decisivo para sus perspectivas de curación.

Ante una sepsisP, por lo tanto, pueden ser necesarias otro tipo de medidas además de combatir el agente patógeno causante. En el caso de una sepsis grave o de un shock séptico, es importante comprobar que el suministro de oxígeno y la presión sanguínea son lo suficientemente altos antes de comenzar el tratamiento contra los causantes. Para lograrlo, se le administran líquidos al afectado por vía intravenosa. Si a pesar de este tratamiento de reemplazo de volumen la presión sanguínea es muy baja o la irrigación a los órganos no está garantizada, se aplican determinadas fármacos (análogos de hormonas) para estimular el sistema cardiovascular: las denominadas catecolaminas (tales como la noradrenalina o la dopamina). En este caso, la primera elección sería la noradrenalina.

Además, el shock séptico pueden requerir, por ejemplo, las siguientes medidas adicionales al tratamiento:

  • Procedimientos de reemplazo renal (diálisis, hemofiltración)
  • Respiración artificial
  • Reemplazo de células y material sanguíneo

Si se presenta una sepsis grave o un shock séptico, el tratamiento será efectivo solo si se consigue curar por completo la fuente de infección responsable de la infección diseminada (por ejemplo, un catéter o una infección de una herida, una infección del tracto urinario o una inflamación pulmonar).