Sepsis (infección diseminada): Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Lidia Arias (19 de Marzo de 2012)

El diagnóstico de la sepsis se realiza a menudo muy tarde porque los síntomas son poco reconocibles. Sin embargo, el establecimiento de un rápido diagnóstico es importante, ya que la situación del paciente puede empeorar con rapidez y desencadenar un shock lo que hace imprescindible un tratamiento inmediato.

Si se sospecha de una sepsis, hay que comprobar los siguientes criterios para realizar el diagnóstico:

  1. ¿Se puede demostrar la presencia de patógenos (bacterias, virus u hongos) en la sangre?
  2. ¿Tiene el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS)? Al menos debe presentar dos criterios:
    • Fiebere por encima de los 38 °C o temperatura corporal inferior a los 36 °C (hipotermia)
    • Frecuencia cardiaca superior a 90 por minuto (taquicardia)
    • Frecuencia respiratoria superior a 20 por minuto (taquipnea) o hiperventilación
    • Aumento de los glóbulos blancos (leucocitosis) o disminución de los glóbulos blancos (leucopenia) o al menos un 10% de formas inmaduras
  3. ¿Se ven muy disminuidas las funciones de los órganos? Al menos un criterio debe ser cierto:
    • Graves alteraciones en el cerebro (encefalopatía)
    • Disminución parcial o absoluta de la cifra de plaquetas (trombocitopenia) por causas distintas a un sangrado grave o por razones inmunológicas
    • Disminución del contenido de oxígeno en la sangre (hipoxemia arterial); las enfermedades cardiacas o pulmonares deben descartarse
    • Alteraciones en la función de los riñones (disfunción renal)
    • Hiperacidez debida al metabolismo (acidosis metabólica)

El médico puede determinar el nivel de gravedad de la sepsis con la ayuda de los siguientes criterios:

  • La sepsis se da cuando se cumplen los puntos 1 y 2.
  • La sepsis es grave si se reconocen los tres puntos.
  • El shock séptico se produce cuando se cumplen los puntos 1 y 2 y, al mismo tiempo, al menos durante una hora la presión sistólica es menor a 90 milímetros de mercurio (mmHg) o la presión arterial media alcanza un valor máximo de 65 milímetros de mercurio.