Sarcoidosis

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Laura Osuna (19 de Marzo de 2012)

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La sarcoidosis es una enfermedad inflamatoria poco común que se caracteriza por la presencia de pequeños nódulos (granulomas). Los órganos más afectados son los pulmones y los ganglios linfáticos, aunque las lesiones pueden manifestarse en casi todos los órganos del cuerpo.

Estas nuevas formaciones nodulares propias de la sarcoidosis se deben a un fallo en la regulación del sistema inmunitario. Hasta el momento no se sabe a ciencia cierta la razón por la que este fallo desencadena la sarcoidosis. Es posible que exista una relación entre la sarcoidosis y factores hereditarios o ambientales. La sarcoidosis se desarrolla casi siempre entre los 20 y los 40 años, y afecta en menor medida a los hombres que a las mujeres.

Aproximadamente, la mitad de todos los pacientes con sarcoidosis presentan molestias. Estas pueden ser, como en todas las enfermedades inflamatorias, síntomas generales como fiebre, sensación de malestar general, fatiga o dolores en las extremidades. Además, la sarcoidosis puede cursar con más síntomas ya que los nódulos propios de la enfermedad pueden afectar a cada uno de los órganos. A parte de a los pulmones y a los ganglios linfáticos, afecta sobre todo al hígado, el bazo, el corazón, los ojos, la piel, los huesos y las articulaciones, y también al sistema nervioso. En el caso más común de sarcoidosis en los pulmones pueden distinguirse varias etapas, según la extensión de la afectación pulmonar:

  • Etapa 0: afecta a órganos fuera del tórax, sin participación de los pulmones.
  • Etapa I: inflamación de los ganglios linfáticos entre los dos pulmones, aunque pasa inadvertida en el tejido pulmonar.
  • Etapa II: además de los ganglios linfáticos inflamados, se pueden percibir cambios irregulares en el pulmón.
  • Etapa III: cambios en el tejido pulmonar sin inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Etapa IV: fibrosis pulmonar.

Debido a la gran variedad de síntomas, la sarcoidosis no es fácil de diagnosticar. En este caso, es necesario un diagnóstico integral que incluye, entre otras pruebas, procedimientos de exploración por imágenes, pruebas de laboratorio, pruebas funcionales y muestras de tejido. La sarcoidosis puede ser tanto aguda como crónica. El pronóstico de la sarcoidosis aguda es más positivo. En este caso se puede curar sin complicaciones e incluso sin tratamiento. Sin embargo, el pronóstico del tipo crónico es peor. En general, la sarcoidosis crónica responde bien a los corticosteroides, aunque en algunos casos (a pesar del tratamiento) no es posible evitar las limitaciones de la función pulmonar. Aproximadamente, el 5% de los pacientes con sarcoidosis crónica fallece a causa de la enfermedad.