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Salmonella, salmonelosis

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (19 de Marzo de 2017)

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La salmonelosis es una forma de gastroenteritis causada por consumir alimentos contaminados por bacterias de salmonellas (salmonella enteritis) que da lugar a dolor abdominal, vómitos, fiebre, y diarrea. Se caracteriza por un período de incubación de 6 a 48 horas. Habitualmente los síntomas duran de 4 a 7 días. Para prevenir la salmonelosis es importante cuidar la preparación de las comidas, la refrigeración de los alimentos y el lavado adecuado de las manos.

Las salmonellas son bacterias que se dan, sobre todo, en los animales. Pero también pueden extenderse a las personas. Existen muchas clases de salmonellas que producen enfermedades en los seres humanos. Además de la salmonelosis producida por salmonellas, también denominada salmonella enteritis, en la cual la infección se limita al tracto intestinal (del latín enteritis, inflamación del intestino), las salmonellas son también las responsables de infecciones graves generales como el tifus y el paratifus. En el caso de estas dos últimas enfermedades se trata de salmonella en el más amplio sentido de la palabra (enfermedades producidas por bacterias de salmonella). Generalmente se denomina salmonella a la forma de la enfermedad que produce enteritis, es decir la denominada salmonella enteritis. En todos los casos de salmonella, es obligatorio notificarlo a las autoridades.

La salmonella puede producirse por una infección individualizada o frecuente (por ejemplo, en la familia) pero también convertirse en un brote colectivo. A menudo, los jardines de infancia y las residencias de la tercera edad sufren en pleno un ataque de salmonella enteritis. La causa suele ser por intoxicación alimentaria originada por una falta de higiene o una preparación errónea del alimento. Los síntomas característicos de una infección gastrointestinal provocada por una salmonella son diarrea, dolor de estómago, vómitos, fiebre y dolor de cabeza.

El diagnóstico de una salmonella se realiza con la prueba del patógeno causante. Para ello, se realizan análisis de las heces, frotis rectales y análisis del vómito. El tratamiento de una infección por salmonella se dirige, principalmente, a restablecer el líquido y los minerales perdidos durante la enfermedad y solo en casos graves se recetan antibióticos.

La salmonella se puede evitar principalmente atendiendo a estas dos cosas: la higiene y una correcta preparación de los alimentos. Para mitigar el peligro de contagio que va unido a la salmonella, es muy importante lavarse bien las manos después de ir al baño. A la hora de comprar alimentos, es recomendable comprobar que la cadena de frío y la fecha de caducidad son correctas y al cocinar productos de carne de ave, huevos o productos lácteos hay que hervirlos siempre bien (atención: solo eliminará las bacterias de la salmonella con una temperatura que alcance más de 70º C y dejándolos hervir al menos diez minutos).

Última revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (19 de Marzo de 2012)