Rotura de ligamentos

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (19 de Marzo de 2012)

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La rotura de ligamentos es una de las lesiones deportivas más frecuentes, ya que la actividad deportiva somete los ligamentos a un gran esfuerzo debido a los movimientos rápidos y bruscos. En principio, las fibras de los ligamentos están estructuradas de tal forma que soportan las fuerzas que se originan al hacer deporte. No obstante, los movimientos poco naturales, como por ejemplo, torcerse el pie, pueden hacer que las fibras se extiendan en exceso y se rompan total o parcialmente. Los médicos hablan de una rotura de ligamentos o esguince.

Una de las roturas de ligamentos más frecuentes es la rotura del ligamento colateral externo de la articulación del tobillo. También es frecuente la rotura en los ligamentos cruzados de la rodilla (denominada rotura del ligamento cruzado) causada la mayoría de veces por un movimiento inadecuado de la articulación de la rodilla, como por ejemplo, al girarla o estirarla en exceso. Los esquiadores temen al denominado pulgar del esquiador, que consiste en una rotura de los ligamentos de la articulación proximal del pulgar. La causa del pulgar del esquiador suele ser una caída: el esquiador intenta amortiguar la caída con la mano y abre en exceso el pulgar.

Una rotura de ligamentos aguda provoca dolores intensos en la mayoría de casos. Además, la articulación afectada se inflama al cabo de poco tiempo y se puede originar un hematoma.

Si se sospecha que existe una rotura de ligamentos o esguince, el tratamiento comienza con la aplicación del esquema RHCE: Reposo, Hielo, Compresión, Elevación. En cualquier caso, una vez finalizados los primeros auxilios, la lesión debe ser examinada y tratada por un médico, ya que, de no hacerlo, la rotura de ligamentos puede dar lugar a una inestabilidad crónica de la articulación con el paso del tiempo. Si una rotura de ligamentos se trata a tiempo, la mayoría de las veces se cura sin dejar secuelas. Tras un cierto tiempo, el afectado puede volver a someter a la articulación afectada a esfuerzos normalmente y retomar su actividad deportiva habitual.

Básicamente existen dos posibilidades de tratamiento para la rotura de ligamentos: en el caso del tratamiento conservador, el médico deportivo mantiene en reposo los ligamentos con una férula especial o bien un vendaje compresivo para que pueda curarse. La aplicación de una escayola completa no es necesaria salvo que haya una fractura ósea añadida. Según la articulación afectada y la gravedad de la lesión, también puede ser necesaria una intervención quirúrgica. Este es, por ejemplo, el caso del pulgar de esquiador, que los traumatólogos tratan casi siempre de forma quirúrgica.