Rosácea: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (19 de Marzo de 2012)

El tratamiento de la rosácea tiene como objetivo controlar los signos y síntomas y se establece en función del estadio en que esta se encuentra.

Entre las medidas terapéuticas generales se incluye una higiene frecuente pero suave de la piel. Se debe prescindir de los jabones y geles con alcohol. Además los pacientes han de eludir los factores que desencadenan y empeoran la rosácea, como por ejemplo la luz solar intensa. Al utilizar cremas solares es conveniente optar por aquellas que poseen un factor de protección solar elevado. Las cremas con color permiten cubrir las regiones cutáneas afectadas. Siempre que sea posible resulta recomendable evitar la elevación de la temperatura del rostro, para lo que se deben evitar las comidas muy calientes y picantes, y las estancias, baños, duchas y saunas a altas temperaturas. Asimismo cada paciente ha de tratar de identificar y evitar los factores específicos que desencadenan la enfermedad en su caso concreto.

En las formas leves de rosácea puede resultar de ayuda realizar un masaje circular de las áreas afectadas durante cinco o diez minutos dos veces al día.

En casos poco severos es útil el tratamiento local con antibióticos u otras cremas antiinflamatorias. Las pomadas antibióticas con metronidazol o eritromicina han demostrado dar buenos resultados.

Cuando la rosácea es más grave o aparecen complicaciones, por ejemplo problemas oculares, se prescribe un tratamiento antibiótico oral con principios activos como tetraciclina, eritromicina o minociclina. En casos especialmente difíciles puede recurrirse bajo determinadas circunstancias a la administración de isotretinoína.

El rubor permanente y las venitas rojas (teleangiectasias) pueden eliminarse por medio de un tratamiento láser. Dependiendo del tamaño de la superficie que debe tratarse, es posible que se requieran varias sesiones. Tras el tratamiento aparecen por lo general inflamación e irritación, que normalmente remiten con rapidez. La nariz bulbosa (rinofima) también puede solucionarse quirúrgicamente o mediante láser. Los problemas oculares han de recibir un tratamiento adicional adecuado a la sintomatología.