Rosácea: Evolución

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (19 de Marzo de 2012)

La rosácea suele cursar de manera crónica y en brotes. Un tratamiento adecuado permite lograr una evolución muy favorable en la que apenas se presenten unos pocos síntomas y la aparición de episodios infrecuentes.

La manifestación de la enfermedad puede variar considerablemente. Engloba desde leves eritemas en la zona de las mejillas hasta la aparición de múltiples pústulas similares a las del acné. En ocasiones las pústulas también aparecen en el resto del cuerpo, sobre todo el pecho y la espalda. Esta dolencia puede progresar a gran velocidad, pero también detenerse en cada estadio.

Complicaciones

Una de las complicaciones asociadas a la rosácea en el tercer estadio (rosácea conglobata), y que se observa principalmente en los hombres, es la hiperplasia de las glándulas sebáceas, sobre todo en la nariz (nariz bulbosa o rinofima). En ocasiones también ocurre en la frente, barbilla y lóbulos de las orejas.

Este trastorno de las glándulas sebáceas aparece en ocasiones de manera aislada, sin que se presenten otros síntomas de la rosácea. En casos excepcionales a partir de una rinofima puede desarrollarse un basiloma, un tipo de cáncer de piel.

Otra posible complicación de la rosácea es la afectación del ojo. Los pacientes sufren desde sequedad ocular, conjuntivitis y blefaritis hasta queratitis e iritis. En casos muy poco frecuentes esto puede derivar en ceguera.

Pronóstico

En los dos primeros estadios de la rosácea la evolución es favorable. En el tercero estadio la evolución es crónica y no se ha hallado tratamiento con efectividad completa.