Resistencia a la PCA, mutación factor V Leiden: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (19 de Marzo de 2012)

En casos de resistencia congénita a la PCA, que casi siempre se debe a una alteración conocida como mutación factor V Leiden, no suele recomendarse ningún tratamiento, a menos que se desarrolle una trombosis. Solo en determinadas situaciones de riesgo, tales como cirugías o largos periodos de reposo, tienen sentido las medidas profilácticas contra la trombosis con anticoagulantes. Si desarrollas una trombosis, el médico determinará su tratamiento y la correspondiente duración, según las molestias y los factores de riesgo que existan.

Algunos medicamentos anticoagulantes que pueden servir contra la resistencia a la PCA son la heparina y la fenprocumona. La heparina en pequeñas dosis puede disolver los coágulos sanguíneos ya presentes. Este medicamento únicamente se recomienda para un tratamiento corto, ya que solo se puede administrar mediante inyecciones. Si se necesita un tratamiento más largo contra los trastornos en la coagulación sanguínea (casi siempre causados por la mutación factor V Leiden), se administrará fenprocumona en pastillas.

Ya que este tipo de medicamentos anticoagulantes diluyen la sangre, el tratamiento contra la resistencia a la PCA solo debe seguirse tras recomendación estricta del médico. El riesgo debe evaluarse individualmente en cada caso: si se ha heredado solo de uno de los dos padres la mutación factor V Leiden responsable de casi todos los casos de resistencia a la PCA, la probabilidad de trombosis es aproximadamente de 5 a 10 veces mayor que la del resto de la población; si tanto la madre como el padre han trasmitido el rasgo hereditario correspondiente, esta posibilidad es de 50 a 100 veces más alta. Para poder evaluar el riesgo es importante tener en cuenta también el resto de factores que elevan el riesgo de trombosis. Algunos ejemplos son la edad, el embarazo, el parto, la ingesta de píldoras anticonceptivas, cirugías, períodos de reposo y sobrepeso. Así puede saberse si el riesgo de padecer una trombosis venosa es muy alto, alto, medio o bajo. En caso de que el riesgo sea bajo, es suficiente con tomar medidas físicas para prevenir la trombosis (moverse inmediatamente o poco después de una cirugía, elevar las piernas, medias profilácticas antitrombosis). La resistencia a la PCA de alto riesgo suele apoyarse en un tratamiento con medicamentos.