Rabia

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (19 de Marzo de 2012)

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La rabia es una enfermedad infecciosa muy peligrosa provocada por un virus. La transmisión se produce, por lo general, por la mordedura de un animal infectado.

En Europa, hace años los agentes patógenos de la rabia se hallaban, sobre todo, en carnívoros salvajes (zorros, tejones o martas) que podían infectar a corzos y animales domésticos (ganado vacuno, ovejas, cabras, caballos, perros y gatos). En la mayoría de los contagios en animales el zorro y los murciélagos son los causantes principales de la transmisión del virus.

Gracias a medidas de control consecuentes, sobre todo a la inmunización con cebos-vacuna de los animales domésticos, se ha conseguido eliminar, en gran medida, la rabia en animales. En España y otros países europeos, salvo Europa oriental, desde 1978 no se han detectado animales infectados en la península, salvo en Ceuta y/o Melilla donde se han dado los últimos casos. Una fuente de difícil control, no solo en Europa, sino en EEUU, son los murciélagos. En estos animales la enfermedad no esta erradicada.

Por esta razón, el riesgo de contagio para los residentes Europeos es escaso. El riesgo existe, principalmente, cuando se viaja a países con rabia o por entrar en contactos con animales infectados procedentes de esas regiones. Ahora bien, en cualquier momento es posible una nueva introducción de la rabia en España, por ejemplo, por la introducción ilegal de animales domésticos no vacunados procedentes de regiones con rabia. En el año 1975 se detectaron casos de rabia en África y se identificó la fuente de la transmisión en un perro infectado en Marruecos.

Los típicos indicios de una infección por rabia son dolor intenso en la zona del mordisco, hidrofobia, molestias en la deglución, salivación, miedo y cambios de humor. Debido a una parálisis creciente, todos los casos de enfermedad finalizan en muerte tras la aparición de los primeros síntomas. Con la aplicación de medidas tras la mordedura, como la inmunización pasiva, puede evitarse la aparición de la rabia en la mayoría de los casos. Para personas en riesgo por razón de su profesión (como aquellas personas en contacto directo con murciélagos o personal de laboratorio que puede entrar en contacto con el virus de la rabia) y para aquellos que van a viajar a zonas endémicas, se recomienda la vacunación preventiva contra la rabia.