Rabia: Prevención

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (19 de Marzo de 2012)

Una infección de rabia puede prevenirse evitando el contacto con cualquier posible transmisor del agente patógeno. Al comienzo de la enfermedad los animales salvajes rabiosos pierden, con frecuencia, su habitual timidez ante las personas. Si animales que suelen mostrarse tímidos, muestran este tipo de conducta, deberá mantener una distancia prudente. Para protegerse de la transmisión, solo deberá coger murciélagos con guantes de cuero, por ejemplo.

Además, la vacuna antirrábica puede prevenir la infección. En Europa el riesgo de que un animal salvaje o doméstico transmita la infección por rabia clásica es muy escaso. Por ello, una vacuna solo tiene sentido:

  • En caso de mayor riesgo por razón de la profesión: Deberá vacunarse contra la rabia, si
    • tiene contacto con animales por su profesión (si es usted, por ejemplo, veterinario, cuidador de animales, guarda forestal o cazador),
    • por razones profesionales u otro tipo de razones, tiene contacto directo con murciélagos,
    • trabaja en un laboratorio con virus de la rabia.
  • Antes de viajar a regiones con un alto riesgo de rabia: Se recomienda una vacuna antirrábica si durante el viaje aumenta el riesgo de entrar en contacto con los virus de la rabia (por ejemplo, por perros vagabundos en tours de trekking).

Recibirá la vacunación en varias dosis en el plazo de unas pocas semanas. La primera vacuna de recuerdo deberá recibirla un año después, a partir de entonces cada dos a cinco años. La protección de la rabia dura hasta cinco años.

La prevención general contra la rabia también incluye la lucha contra la propagación de la enfermedad entre animales domésticos y salvajes. Esto se ha conseguido en Europa, en gran parte, gracias a consecuentes medidas como la inmunización de zorros (por cebos-vacuna). El riesgo de que se introduzca de nuevo la rabia por animales salvajes transportados a Europa, existe, pero es muy bajo .Un mayor riesgo supone la entrada ilegal de animales domésticos de regiones con rabia (como Bielorrusia, países de los Balcanes o Turquía). Las personas que introducen un animal (por ejemplo, un perro o un gato) vacunado de forma incorrecta contra la rabia puede poner en peligro su vida de las personas y además, destruir los enormes esfuerzos tanto en tiempo como en dinero, que se han llevado a cabo en Europa para eliminar la rabia.