Quiste renal, enfermedad poliquística renal: Síntomas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (19 de Marzo de 2012)

Los síntomas de las enfermedades renales como el quiste renal simple o la enfermedad poliquística renal son diferentes en cada caso. Normalmente, un quiste renal benigno no manifiesta síntomas. Sin embargo, los quistes renales pueden ir acompañados, transcurrido un cierto tiempo, de intensas molestias.

Quiste renal

Un solo quiste renal que no presenta síntomas puede pasar desapercibido toda la vida. Se suele descubrir por casualidad durante una exploración. También pueden presentarse varios quistes renales en ambos riñones y no mostrar síntomas.

Sin embargo, un quiste muy grande (del tamaño de un puño) puede causar un dolor vago en la región de los riñones (dolor en el costado, en el flanco abdominal o lumbar). Este dolor aparece cuando el quiste desplaza el riñón.

A menudo, los síntomas que aparecen en caso de que exista un quiste grande se manifiestan en el tracto intestinal, con dolor abdominal o trastornos intestinales.

Enfermedad poliquística renal

En la enfermedad poliquística renal los síntomas dependen de la forma de enfermedad renal que se manifieste.

La forma más común de enfermedad poliquística renal hereditaria es la enfermedad poliquística renal autosómica dominante, que, al principio, no manifiesta síntomas (en la mayoría de los casos hasta transcurrido mucho tiempo). Sin embargo, puede causar infecciones recurrentes de las vías urinarias. Más adelante, si aparecen más quistes, puede causar dolor en la zona renal (dolor de costado, el flanco abdominal o lumbar) y, a veces, también puede aparecer sangre en la orina. Las consecuencias en estadios más avanzados pueden traducirse en una falta de energía, una presión arterial elevada y una función renal limitada.

En la enfermedad poliquística renal autosómica dominante, los síntomas no se limitan al riñón: cuanto más avanzada está la enfermedad, más afectan los quistes a otros órganos además del riñón (hígado, bazo, páncreas, pulmón). Es posible que se den invaginaciones en la pared del colon (divertículos) y alteraciones en las paredes de las arterias cerebrales (aneurismas). Además, la enfermedad poliquística renal autosómica dominante se relaciona en estadios más avanzados con defectos de la válvula cardiaca.

La otra forma de enfermedad poliquística hereditaria, la enfermedad poliquística renal autosómica recesiva, menos frecuente, muestra antes sus síntomas. Normalmente, los pacientes desarrollan en la infancia (a menudo en sus primeros meses de vida) presión arterial alta grave y más tarde, en la niñez, insuficiencia renal crónica.

En la enfermedad renal quística autosómica recesiva los síntomas pueden aparecer ya en el nacimiento, y es lo que se conoce como la secuencia de Potter. Los recién nacidos afectados sufren malformaciones en la cara, los pies y sus pulmones no están completamente desarrollados.