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Quemaduras solares

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (6 de Abril de 2016)

© iStock

Las quemaduras solares son muy desagradables, pero los síntomas desaparecen después de unos días. Sin embargo, no se deben tomar a la ligera porque cada quemadura solar que sufre una persona aumenta el riesgo de cáncer de piel, especialmente cuando tienen lugar durante la niñez o la adolescencia.

Las quemaduras solares pueden aparecer muy rápidamente sin una adecuada protección del sol. Los niños y las personas de piel clara o sensible (fototipo I o II) son especialmente vulnerables.

Las quemaduras solares no solo pueden promover el desarrollo del cáncer. Además, cada quemadura acelera el envejecimiento de la piel, que se manifiesta, por ejemplo, en forma de manchas y arrugas. Desde un punto de vista médico, una quemadura solar es una quemadura de la piel causada por la radiación UV (ultravioleta). La piel afectada aparecerá enrojecida, con escozor o quemazón y, frecuentemente, también con dolor (quemadura de primer grado). Si la quemadura es más severa pueden formarse ampollas en la piel, en cuyo caso estaríamos ante una quemadura de segundo grado. Además pueden acompañarse de síntomas tales como fiebrenáuseas, o alteraciones circulatorias; en estos casos, es importante ir al médico.
Las quemaduras solares se pueden prevenir. Elegir la ropa adecuada protege al cuerpo contra una radiación UV excesiva. Además, se puede recurrir a productos adecuados con un alto factor de protección solar. Y, por último, hay que evitar exponerse al sol del mediodía, entre las 12 y las 17 horas.

Si uno se quema, a pesar de todas las precauciones, se debe actuar rápidamente. El tratamiento de las quemaduras solares depende de la gravedad de la quemadura. Es importante evitar la exposición directa al sol hasta que la quemadura haya desaparecido. Aplicar frío a la zona puede aliviar. En casos graves, se debe consultar a un médico.