Psoriasis: Síntomas

Autor: Redacción Onmeda (19 de Octubre de 2017)

El diagnóstico de la psoriasis es sencillo por los típicos síntomas de la enfermedad. Además según los síntomas la psoriasis se puede clasificar en diferentes tipos.

Las lesiones características de la psoriasis son placas bien delimitadas de fondo rojo y superficie descamativa. Las células de la zona más superficial de la piel, la epidermis, llegan siete veces más rápido a la superficie que en la piel sana. En la superficie forman una escama brillante, blanco-plateada. Bajo la descamación se encuentra una última capa de piel que se levanta fácilmente (membrana de Duncan-Buckley). La piel está seca y frecuentemente se crean fisuras dolorosas y ampollas. La psoriasis en las uñas afecta a entre un 20 y un 50% de los pacientes que sufren esta enfermedad, con más frecuencia en las manos. Además, es más frecuente si hay afectación articular y en la psoriasis eritrodérmica.

Las lesiones características de la psoriasis se denominan placas. Pueden ser muy pequeñas pero generalmente varían entre el tamaño de una moneda y el de la palma de una mano. Frecuentemente son simétricas en ambas partes del cuerpo. Habitualmente las lesiones pican mucho. Lo típico es que las placas aparezcan en las zonas de extensión de codos y rodillas y en el cuero cabelludo.

Las placas pueden aparecer en formas bien delimitadas y zonas específicas o pueden confluir hasta cubrir amplias partes del cuerpo. Normalmente las lesiones se limitan a las zonas en las que aparecieron primero. Ocasionalmente desaparecen espontáneamente.

Según los síntomas, se diferencian varios tipos de psoriasis:

  • Psoriasis en placas o vulgar
  • Psoriasis pustulosa cuando aparecen lesiones con pus en la piel
  • Psoriasis en el cuero cabelludo, muy común
  • Artritis psoriásica
  • Psoriasis ungueal
  • Psoriasis invertida o psoriasis en los pliegues
  • Psoriasis en las palmas y las plantas
  • Psoriasis en gotas o guttata
  • Psoriasis en la cara, poco frecuente
  • Psoriasis eritrodérmica, la más grave que afecta a todo el cuerpo

Una persona afectada por la psoriasis puede tener al mismo tiempo más de una forma de psoriasis.

Psoriasis crónica estacionaria o en placas

La psoriasis en placas (psoriasis vulgaris) produce el 80% de todos los casos de psoriasis. Se diferencia en tipo I y en tipo II. El tipo I aparece generalmente entre los 15 y los 35 años y se presenta habitualmente con una evolución más grave con múltiples brotes. Aquí, la predisposición genética es muy marcada, por lo que es muy frecuente que haya más casos en la familia. La tipo II empieza más tarde entre los 35 a 60 años y suele ser más leve.

Las placas son primero pequeñas y van ampliándose, primeramente en la cabeza, los codos y las rodillas. Frecuentemente también se ve afectados los genitales, la región del ombligo y la zona sacra, en la línea interglútea. En este último lugar no aparece descamación sino fisuras o heridas en la piel. Las placas se descaman continuamente y en la mitad de los afectados son muy pruriginosas.

La enfermedad se desarrolla de forma muy diferente en casa persona. Mientras que los brotes leves casi no son reconocibles otros sufren de brotes con placas claramente visibles. En los casos graves amplias zonas del cuerpo van a estar cubiertas por placas. Si la mayor parte del cuerpo está cubierto por placas se habla de psoriasis eritrodérmica.

Psoriasis guttata o psoriasis en gotas

Se caracteriza por la aparición brusca de pequeñas placas del tamaño de la cabeza de un alfiler de color salmón sobre todo en el tórax y en la espalda. Más frecuentemente en niños y en jóvenes, desencadenada tras una infección por bacterias (infección estreptocócica). Generalmente tiene buen pronóstico, en algunos casos con brotes recurrentes, aunque puede ser la forma de inicio de una psoriasis que posteriormente curse en forma de pequeñas placas de evolución crónica. En principio solo necesita un tratamiento local, aunque habría que valorar otras terapias de tipo antibiótico si se diera el caso de varios procesos infecciosos en un mismo paciente.

Psoriasis inversa o psoriasis interglútea

Afecta a cualquier pliegue cutáneo, entre ellos, las axilas, las ingles, debajo de los pechos o entre las nalgas. No suele descamarse. Es una forma muy incómoda y dolorosa, pues se suelen producir fisuras en los pliegues. Es de difícil tratamiento porque los medicamentos tópicos suelen provocar irritación.

Psoriasis ungueal

Entre un 20 y un 50% de los casos la psoriasis afecta a la uñas. La afectación va desde leves incisiones (pitting) y decoloración, hasta la completa destrucción de la uña, principalmente en las manos. Esto es debido al fenómeno Koebner, pues las manos suelen sufrir más traumatismos. Este tipo de psoriasis genera molestias como dolor o incapacidad para realizar tareas diarias así como secuelas psicológicas por su aspecto antiestético.

Asimismo, existe una estrecha relación entre la psoriasis ungueal y la artritis psoriásica, hasta tal punto que se empieza a considerar como un marcador precoz de afectación articular.

Psoriasis pustulosa

Este tipo de psoriasis no es muy común aunque es grave. En las zonas de la piel enrojecida se producen ampollas de pus (pústulas) estériles. Por regla general, afecta a las suelas de los pies y las palmas de las manos por lo que también se la define como psoriasis palmoplantar o psoriasis tipo Barber, aunque también puede afectar de manera difusa por el cuerpo, denominada de Von Zumbusch.

Afecta más a las mujeres y a las fumadoras. Aparece frecuentemente tras infecciones bacterianas. Las pústulas aparecen por acumulación de glóbulos blancos en la superficie de la piel. La psoriasis pustulosa también puede aparecer en el embarazo. Generalmente en el tercer trimestre y se acompaña de fiebre.

En los casos más graves se puede extender por todo el cuerpo. En la psoriasis pustulosa generalizada toda la piel se encuentra inflamada y cubierta de pústulas, también recibe el nombre de psoriasis tipo Zambusch. Se acompaña de fiebre y malestar general. Se asocia a alteraciones hepáticas, resultando en una hepatitis colestásica con colangitis neutrofilica. Esta forma puede ser mortal y la piel puede dañarse gravemente.

Otra forma de psoriasis pustulosa es la psoriasis pustulosa anular, en la que aparecen placas grandes de 5 a 30 cm rojo oscuro con abundantes pústulas con un anillo central.

Artritis psoriásica 

La artritis psoriásica afecta a las articulaciones. Se caracteriza por rojez, hinchazón y dolor de las articulaciones afectadas, dificultando incluso la movilidad. Las zonas más dañadas suelen ser las muñecas, las rodillas, los dedos de las manos y los pies, la columna lumbar y la zona sacra. Afecta al 10-30% de las personas con lesiones en la piel. En un 15% de los casos la afectación articular precede la afectación de la piel. 

Los primeros signos de artritis psoriásica suelen aparecer entre los 30 y los 50 años, aunque pueden aparecer a cualquier edad. Afecta por igual a hombres y a mujeres.

 La afectación ungueal suele ser severa. Produce intenso dolor y daño en las articulaciones. Existen diferentes modelos de afectación articular:

  • Oligoartritis asimétrica: menos de 5 pequeñas y/o grandes articulaciones están afectadas de manera asimétrica. Es la más frecuente.

  • Poliartritis simétrica: similar a la Artritis Reumatoide.

  • Artritis mutilante: las articulaciones se deforman y destruyen.

  • Oligoartritis asimétrica: menos de 5 pequeñas y/o grandes articulaciones están afectadas de manera asimétrica. Es la más frecuente.

  • Espondiloartropatía: incluye sacroileitis y espondilitis.

La artritis psoriásica comprende diferentes tipos de cuadros:

  • El tipo periférico afecta normalmente a las articulaciones de los dedos de las manos y los pies (también llamados dedos en salchicha). Los síntomas aparecen a lo largo de meses y años en forma de brotes. Puede afectar además a otras articulaciones. El tejido periarticular se inflama y en la proximidad de la articulación se produce una erosión del hueso. Una forma agresiva del tipo periférico es la forma mutilante. Daña articulaciones pequeñas de dedos de manos y pies pero también las articulaciones vertebrales.
  • El tipo axial es raro y produce una rigidez o anquilosis de las articulaciones sacroiliacas y de la columna vertebral. Además se pueden ver afectadas otras articulaciones.

Afectación ocular

Aparte de las lesiones en la piel, la psoriasis puede afectar la conjuntiva, limbo y córnea y desarrollar riesgo de ectropión, conjuntivitis, hiperemia conjuntival, sequedad corneal y consecuentemente queratitis o lesiones corneales. La afectación ocular más común, junto con las conjuntivitis crónicas no específicas. Con menor frecuencia se asociada con casos de uveítis anterior, que suele ser bilateral, más prolongada y de mayor gravedad que los casos no asociados a psoriasis.