Psoriasis: Causas

Autor: Redacción Onmeda (19 de Octubre de 2017)

La causa de la psoriasis es desconocida, pero se cree que se trata de una enfermedad de origen multifactorial. Por un lado, existe predisposición genética y por otro lado la enfermedad solo aparece si coinciden diferentes factores precipitantes (factores de riesgo) como infecciones, factores ambientales (el estrés), el consumo de medicamentos o provocaciones externas como heridas en la piel, entre otras. Así, se diferencian entre causas ambientales, genéticas e inmunológicas:
  • Factores ambientales: el estrés, el frío, la obesidad, traumatismos, infecciones (estreptocócicas, estafilocócicas, VIH, etc.), alcohol, tabaco y drogas. Por el contrario, climas templados, luz solar y embarazo se asocian a mejoría clínica.
  • Factores genéticos: existe una predisposición genética para la enfermedad. Alrededor del 40% de los afectados tiene familiares afectos de psoriasis. Se ha confirmado la asociación con HLA-Cw6, genes LCE3C y LCE3B.
  • Factores inmunológicos: la psoriasis podría considerarse una enfermedad autoinmune, y presenta niveles elevados de TNF-? tanto en piel como en sangre. El aumento de los niveles de TNF-? en las personas obesas pone de manifiesto la asociación entre ambas entidades.

El fenómeno de Koebner es una dermatosis que se desencadena en un lugar en el que se ha sufrido un traumatismo. Por lo tanto, se pueden ver las lesiones del rascado en la piel. 

Aparte de la predisposición genética existen muchos factores que van a intervenir como precipitantes o desencadenantes de un empeoramiento de la enfermedad. Algunos de estos son:

  • Fumar
  • Sobrepeso
  • Consumo de alcohol
  • Estrés emocional
  • Determinados medicamentos (por ejemplo betabloqueantes, inhibidores ECA, litio, tratamientos para la malaria, antiinflamatorios)
  • Provocaciones externas como las heridas
  • Clima (el frío)


Sistema inmunitario

La psoriasis es una afección autoinmune. El propio sistema inmunitario reacciona contra células del mismo organismo. Un papel central en esta afección lo tienen las proteínas, que favorecen la inflamación y la hiperactividad de determinados tipos de glóbulos blancos, los llamados linfocitos Th1. Estas células inician por mediadores la cascada inmunológica, jugando un papel fundamental en la producción de la inflamación.


El objetivo de esta reacción autoinmune son las células de la epidermis del propio organismo: los queratinocitos. Los queratinocitos son las células implicadas en la renovación de la piel. La piel reacciona ante el ataque del sistema inmune con una reacción inflamatoria global. Los queratinocitos se van a dividir más rápido con lo que se crea mucho tejido nuevo. De aquí vienen los conocidos síntomas: la piel se engrosa y se descama.Probablemente las infecciones también influyen en que la superficie engrosada se descame. Hay indicios de que los estreptococos favorecen esta predisposición y la aparición de la psoriasis, empeorando también la evolución. Tras infecciones causadas por estreptococos, como pueden ser la amigdalitis o la otitis media, aparecen frecuentemente los brotes de psoriasis.