Prolapso uterino y vaginal

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (23 de Febrero de 2016)

© Jupiterimages/Goodshoot

El prolapso del útero y de la vagina se produce por la relajación del aparato musculoesquelético de los órganos secuales femeninos internos, especialmente de la musculatura del suelo pélvico. Esto hace que ambos órganos cambien de posición y desciendan.

El útero cuelga elásticamente de los ligamentos de la pelvis y se estabiliza desde abajo por el suelo pélvico. A lo largo de la vida o a causa de los embarazos, la musculatura del suelo pélvico y los ligamentos pueden debilitarse. Esto provoca el prolapso del útero y de la vagina. Es normal que se produzca un pequeño prolapso durante la vida, que no suele causar síntomas si es ligero. Pero si el prolapso es más importante, se producen molestias, como una sensación de presión, de peso genital y de tener un bulto, dolores en el sacro o problemas al orinar (inicialmente, pérdida involuntaria de orina, urgencia en la micción y sensación de micción incompleta). El prolapso uterino y vaginal también puede cursar con problemas para defecar, dolor pélvico y alteraciones en las relaciones sexuales.

Otros factores de riesgo para el prolapso del útero y de la vagina son la debilidad del tejido conjuntivo y de la musculatura, los partos complicados o muy seguidos, la menopausia, algunas enfermedades como la diabetes, el sobrepeso, el estreñimiento crónico, haber pasado por alguna cirugía previa vaginal y el hábito tabáquico.

Para prevenir el prolapso del útero y de la vagina y tratar formas más leves, se recomienda sobre todo el entrenamiento del suelo pélvico. Como medidas preventivas también es conveniente mantenerse en un peso normal y practicar deporte con regularidad. Si a pesar de todo se produce un prolapso del útero, los geles o pomadas pueden utilizarse como coadyuvantes del tratamiento.


Además, en determinadas circunstancias puede ser conveniente el denominado tratamiento con pesarios vaginales. Los pesarios tienen forma de cuenco, anillo o arco y están hechos de porcelana, goma dura o un material similar. El pesario se introduce en la vagina y sostiene un poco el útero. Así alivia las molestias del prolapso del útero y de la vagina.

No obstante, en caso de molestias duraderas y en casos graves de prolapso del útero y de la vagina, es necesario recurrir a la cirugía.

Se estima que una de cada tres mujeres padece una alteración en el suelo pélvico. Así, entre un 11-20% de las mujeres serán intervenidas alguna vez en su vida por un prolapso de los órganos genitales. Dentro de ellos, el prolapso de útero y de vagina representan un 10-15% del conjunto de prolapsos, siendo el más numeroso el prolapso de vejiga.