Pericarditis (Inflamación del pericardio): Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Belén Giménez (14 de Abril de 2016)

Para el tratamiento de la inflamación del pericardio (pericarditis) es importante cuidarse físicamente. Las personas afectadas guardan reposo en cama. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides ayudan a aliviar los síntomas y en casos de dolor intenso a veces se aplican corticoesteroides. También se suele usar colchicina, para disminuir el riesgo de recidivas. En la mayoría de los casos, suele curarse por sí sola, entre 2 y 6 semanas. En algunos casos es conveniente operar.

Tratamiento con medicamentos

En la inflamación del pericardio (pericarditis), el tratamiento con medicamentos se centra en las causas concretas de la inflamación. Para la inflamación viral y frecuente del pericardio es necesario tratar los síntomas con analgésicos y medicamentos antiinflamatorios. Para ello se suelen emplear antiinflamatorios no esteroideos y, en caso de una respuesta insuficiente y siempre como segunda elección, glucocorticoides. La colchicina en dosis bajas, puede ser una alternativa a los antiinflamatorios y los corticoides en los pacientes con pericarditis aguda y especialmente en la pericarditis recurrente (recurrencia de síntomas después de un intervalo asintomático de 6 semanas).

La insuficiencia cardiaca puede mejorarse con diuréticos e inhibidores de la ECA. Para el tratamiento de la pericarditis bacteriana también se administran antibióticos. Si una tuberculosis es la causa de la inflamación del pericardio, es necesario un tratamiento combinado con varios medicamentos que combatan las bacterias responsables. Para el tratamiento de la posible pericarditis epistenocárdica tras un infarto de miocardio, las personas afectadas reciben ácido acetilsalicílico.

En otras formas secundarias de inflamación del pericardio el tratamiento prioriza la enfermedad subyacente. La pericarditis causada de forma autoinmune se trata con medicamentos que debilitan el sistema inmunológico, como los glucocorticoides. Dichos medicamentos reducen las defensas del cuerpo y suavizan así la reacción inmunológica contra el propio tejido. En cambio, si la inflamación está causada por una insuficiencia renal, puede ser necesario realizar una diálisis para limpiar la sangre. La pericarditis tumoral requiere una operación, quimioterapia o tratamiento radiológico.

Punción pericárdica

En caso de derrame o taponamiento pericárdico como consecuencia de una inflamación del pericardio, no es suficiente con un tratamiento con medicamentos únicamente. Dado que normalmente se trata de una situación de emergencia, el primer objetivo del tratamiento es aliviar el corazón. Para ello el médico realiza lo que se denomina una punción pericárdica, mediante la cual extrae el líquido sobrante del pericardio. En caso de derrames rápidos y continuos (por ejemplo, una endocarditis bacteriana), coloca un catéter dejando así colocado un drenaje en el pericardio. De esta forma puede evacuar el derrame que se reproduce en intervalos regulares y aliviar así el corazón. Las personas afectadas de derrame pericárdico suelen recibir un tratamiento médico intensivo.

Fenestración pericárdica

En caso de evoluciones graves de la inflamación del pericardio con taponamientos pericárdicos repetidos, el médico puede realizar lo que se denomina una fenestración pericárdica. Esto significa que durante la operación el médico crea una vía en el pericardio mediante la cual el derrame se desvía directamente a la cavidad pleural, donde el líquido es finalmente absorbido (resorbido) por las células. La cavidad pleural es el espacio entre la superficie de los pulmones y la pared interna del tórax. De forma parecida al pericardio, la cavidad pleural está revestida por dos capas finas de tejido conjuntivo (pleura parietal y pleura visceral) y contiene naturalmente una pequeña cantidad de líquido.

En la denominada pericarditis constrictiva se va solidificando el pericardio (callosidad del pericardio a modo de tejido conjuntivo). Como esto dificulta cada vez más el latido del corazón, también puede ser necesario extraer el pericardio.