Pericarditis (Inflamación del pericardio): Evolución

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Belén Giménez (14 de Abril de 2016)

La inflamación del pericardio (pericarditis) suele presentar una buena evolución. La forma más habitual de la inflamación idiopática o viral del pericardio se cura normalmente al cabo de una a tres semanas.

Complicaciones

La inflamación del pericardio (pericarditis) puede pasar a las otras capas del corazón durante su evolución y causar complicaciones. Esto también produce inflamaciones del miocardio (perimiocarditis) y con menos frecuencia de la capa interna del corazón (endocarditis) o de todas las capas del corazón (pancarditis).

Las dos complicaciones graves de la inflamación del pericardio son la pericarditis constrictiva y el taponamiento pericárdico. En la pericarditis constrictiva el pericardio se endurece a modo de cápsula, se calcifica y se estrecha con cicatrices. Así, el corazón no puede llenarse óptimamente con sangre y su función de bombeo queda muy limitada. En las personas afectadas la sangre se atasca en las venas del cuello y les cuesta respirar. También se evidencia una hinchazón (edema) en las piernas y eventualmente se acumula líquido en la cavidad abdominal (ascitis). Las personas afectadas suelen quedar muy debilitadas por ello.

En la radiografía suele mostrarse un corazón de tamaño normal. No obstante, en caso de insuficiencia cardiaca, el médico suele diagnosticar una pericarditis constrictiva. Esta forma de inflamación del pericardio puede desarrollarse durante varios años. En este proceso los estadios iniciales no suelen ocasionar molestias. Es poco común que se produzca una pericarditis constrictiva tras un tratamiento radiológico en personas con tumores, tras operaciones de corazón o en caso de enfermedades autoinmunes. Los síntomas son similares a los de un taponamiento pericárdico. Con la disminución de la tuberculosis, la pericarditis constrictiva es ahora poco común.

El taponamiento pericárdico en una inflamación del pericardio se considera una complicación. Se trata de una situación de emergencia. Dado que el pericardio es muy poco elástico, el líquido que se acumula en caso de inflamación del pericardio (derrame pericárdico) ejerce presión sobre el corazón en el interior. Con derrames a partir de 200 mililitros suelen aparecer molestias, aunque los derrames pueden ser mayores en caso de evoluciones crónicas. Las aurículas del corazón ejercen muy poca presión sobre la presión externa con el líquido, por lo que se comprimen mucho. Como consecuencia, el corazón ya no se llena con la sangre suficiente y expulsa poco volumen sanguíneo.

En una evolución aguda, las personas afectadas de un taponamiento cardiaco padecen una bajada de la presión sanguínea hasta el choque, una frecuencia cardiaca acelerada, síntomas de insuficiencia del ventrículo derecho y falta de aire. El médico suele tratar el taponamiento pericárdico extrayendo líquido del pericardio (punción y drenaje). No obstante, como consecuencia de la colocación del drenaje, en el 5% de los casos se producen complicaciones en forma de sangrados o punciones fallidas.

Pronóstico

La inflamación del pericardio (pericarditis) suele presentar un buen pronóstico. Es poco común que en un derrame pericárdico se formen grandes cantidades de líquido y con ello un taponamiento pericárdico. La pericarditis constrictiva también es infrecuente y tiene un pronóstico más bien desfavorable. No obstante, la denominada forma idiopática de la inflamación del pericardio, que aparece sin causas reconocibles, a veces se manifiesta de nuevo y puede ser crónica. La aparición episódica de dolor torácico y fiebre se extiende con los años y a menudo conduce a un diagnóstico equivocado.

En algunos casos la inflamación bacteriana del pericardio puede tener un pronóstico desfavorable. Entonces la enfermedad puede ser mortal, si los medicamentos administrados (antibióticos) no surten efecto o no surten el efecto suficiente. Junto con las inflamaciones tuberculosas y tumorales del pericardio, la pericarditis bacteriana tiene la mayor tendencia de formar un taponamiento pericárdico como complicación.