Pericarditis (Inflamación del pericardio): Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Belén Giménez (14 de Abril de 2016)

Si se sospecha de una inflamación del pericardio (pericarditis), el médico pregunta primero por los síntomas exactos (anamnesis) para poder establecer el diagnóstico. A menudo en la historia clínica se encuentra una infección de las vías respiratorias o diarrea. A continuación viene una exploración física. Para ello, el médico ausculta el corazón del paciente con un estetoscopio. En caso de pericarditis inicial con un pequeño o inexistente derrame en el pericardio, el médico aprecia un ruido de fricción cardiosincrónico de alta frecuencia, la denominada "fricción pericárdica".

Para establecer el diagnóstico exacto de una inflamación del pericardio, a menudo el médico también realiza un electrocardiograma(ECG). Así reconoce alteraciones típicas que en parte son muy parecidas a un infarto de miocardio, pero que vuelven a normalizarse con la curación completa.

Mediante el análisis de sangre, en una inflamación del pericardio pueden detectarse signos de inflamatorios generales. Si el cuerpo presenta una inflamación, por ejemplo, una pericarditis, el número de glóbulos blancos es elevado, igual que la velocidad de sedimentación globular o la denominada proteína C-reactiva, entre otras cosas. Para descartar una enfermedad autoinmune se realizan análisis especiales para la detección de autoanticuerpos. Si se sospecha de una tuberculosis como la causa de una inflamación del pericardio, el médico realiza una prueba de la tuberculosis para establecer el diagnóstico.

Los resultados de una radiografía de tórax solo son importantes en caso de una evolución grave o crónica de la inflamación del pericardio o en caso de un derrame pericárdico acusado. A veces el médico detecta calcificaciones o un agrandamiento de la silueta del corazón en forma de “bota de vino”.

La ecografía del corazón (ecocardiografía) es muy importante principalmente para el diagnóstico de un derrame pericárdico. Si se ha producido un derrame pericárdico a causa de la inflamación, en algunos casos el médico emplea una aguja hueca para extraer líquido del pericardio (punción) y luego analizarlo en el laboratorio. Tras administrar anestesia local y comprobando con la ecografía, el médico punciona por debajo del esternón. A continuación, el personal de laboratorio analiza el líquido obtenido con la punción y evalúa bajo el microscopio las posibles células en el derrame. Además del líquido extraído, se hacen cultivos bacterianos. Si se detectan bacterias en el derrame, puede determinarse el agente patógeno correspondiente.