Enfermedad de Parkinson

Autor: Redacción Onmeda (10 de Abril de 2017)

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La enfermedad de Parkinson (Parkinson) es una enfermedad del cerebro que afecta principalmente a la movilidad y al desarrollo de los movimientos. La enfermedad de Parkinson se halla entre las enfermedades más frecuentes de neurología y afecta sobre todo a personas de edad avanzada. De hecho, es la segunda patología neurodegenerativa más frecuente tras el Alzheimer. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), entre 120.000 y 150.000 españoles padecen esta enfermedad de la que, cada año, se diagnostican unos 10.000 nuevos casos, de ellos 1.500 en pacientes menores de 45 años.

El Parkinson adopta típicamente una evolución progresiva. Lo característico de la enfermedad es una pérdida constante de las células nerviosas del cerebro que contienen dopamina. Las causas son desconocidas, por lo que también se denomina parkinsonismo idiopático (idiopático = sin causa reconocible).

La dopamina es una hormona o sustancia mensajera con un efecto característico en el cerebro. Además, la dopamina es una sustancia precursora desde la que el cerebro fabrica las hormonas adrenalina y noradrenalina. Si falta la dopamina o se da una insuficiencia de la misma, esto provoca la ralentización de todos los movimientos, una característica típica de la enfermedad de Parkinson (hipocinesia), es decir, una escasez de movimientos hasta una inmovilidad total (acinesia), todos ellos síntomas típicos del Parkinson. El equilibrio se desplaza en favor de otras sustancias mensajeras como la acetilcolina y el glutamato. El exceso de acetilcolina desencadena el resto de síntomas típicos de la enfermedad de Parkinson: el temblor y la rigidez muscular (rigidez o rigor) de los afectados.

El diagnóstico del Parkinson tiene lugar en base a los síntomas, a la historia del paciente y al resultado del examen. Si los afectados por Parkinson reciben un precursor de dopamina (L-dopa), reaccionan bien al principio, sus molestias mejoran. Esta reacción característica demuestra que se trata de Parkinson.

Dentro de los síntomas no motores, el dolor (presente en el 60% de los pacientes), la fatiga (50%), la psicosis (50%), la somnolencia diurna excesiva (entre un 12% y un 84% de los pacientes) o el insomnio (55%), son los más frecuentes. También pueden aparecer otros síntomas como el trastorno de la conducta del sueño REM  (entre un 46% y un 58% de los casos), conductas impulsivas y compulsivas (13-25%) o deterioro cognitivo leve (30%).

Aun cuando actualmente no es posible una curación de la enfermedad de Parkinson, un tratamiento individualizado para el Parkinson puede prolongar la esperanza de vida del afectado y aumentar su calidad de vida notablemente. Estos últimos años se han empleado con éxito medicamentos contra el Parkinson. La logopedia, la fisioterapia y la ergoterapia complementan el tratamiento del Parkinson.

La enfermedad de Parkinson (Parkinson o parkinsonismo primario) es la que presenta una mayor incidencia entre todos los síndromes de Parkinson. Alrededor del 75% de los síndromes de Parkinson no tienen causa identificable (= idiopáticos), es decir, se presentan en forma de enfermedad de Parkinson (parkinsonismo idiopático).

El Parkinson figura entre las enfermedades neurológicas más extendidas de España. Según la SEN, un 2% de los mayores españoles de 65 años y un 4% de los mayores de 85 años padecen párkinson. El 70% de las personas diagnosticadas de párkinson en España tienen más de 65 años. Y, puesto que la prevalencia de esta enfermedad está claramente en relación con la edad, debido al progresivo envejecimiento de la población española, la SEN calcula que el número de afectados se duplicará en 20 años y se triplicará en 2050. Sin embargo, no es una enfermedad exclusiva de las personas mayores, ya que cada año se detectan 1.500 nuevos casos entre pacientes menores de 45 años y también existen casos en la que la enfermedad puede iniciarse en la infancia o en la adolescencia. La incidencia es ligeramente superior en varones.

Historia

La enfermedad de Parkinson recibe el nombre de James Parkinson (1755-1824), médico inglés y reformador social, que fue quien describió la enfermedad por primera vez.

Identificó en los síntomas un cuadro clínico propio y lo denominó parálisis agitante (shaking palsy).

Desde el punto de vista actual, este concepto es equívoco, ya que el Parkinson no es una parálisis, sino un empobrecimiento creciente de los movimientos que también puede presentarse sin sacudidas, es decir, sin temblores.

Última revisión médica: Dra. Patricia Alva (19 de Marzo de 2012)