Enfermedad de Parkinson: Síntomas

Autor: Redacción Onmeda (10 de Abril de 2017)

Los síntomas especialmente típicos del Parkinson son:

  • Ralentización o empobrecimiento de los movimientos (desde hipocinesia hasta acinesia)
  • Rigidez muscular
  • Temblor

En raras ocasiones, estos síntomas se manifiestan en la fase inicial de la enfermedad, por lo general, aparecen en fases más tardías. La incidencia de dichos síntomas es muy variable de unos enfermos a otros.

Fase inicial

Inicialmente los síntomas del Parkinson pueden ser menos característicos y recordar, por ejemplo, a enfermedades reumáticas. Así, en la fase inicial se dan tensiones musculares principalmente en un lado y a menudo dolorosas, en la región del brazo y del hombro. Cansancio generalizado, estado depresivo, sudoración repentina, estreñimiento o dasasosiego interno son a menudo perceptibles en la enfermedad de Parkinson antes de los primeros trastornos de movilidad.

A medida que la enfermedad avanza, aparecen los primeros síntomas de los trastornos típicos en los movimientos. A los afectados les cuesta realizar tareas de motricidad fina como escribir, peinarse, limpiarse los dientes o atarse los botones del pantalón. Cada vez resulta más difícil armonizar varios movimientos a la vez.

La letra manuscrita de los enfermos resulta cada vez más pequeña e ilegible. Además cambia la forma de andar: las personas con Parkinson se desplazan con pasos cortos y encorvados hacia delante. Los brazos se balancean menos, lo que inicialmente resulta especialmente evidente en uno de los lados. Por momentos, las manos tiemblan aun estando quietas (temblor en reposo). La mímica gestual se entumece cada vez más (facies de Parkinson). Además, la emisión de voz puede perder volumen.

Otros síntomas de Parkinson que aparecen ya en la fase inicial de la enfermedad son los trastornos del sueño. Los afectados reman con los brazos, boxean en el aire y hablan durante el sueño.

La enfermedad de Parkinson (Parkinson o parkinsonismo primario) no da lugar en la fase inicial a casi ningún síntoma grave. Pero cuando se halla en una fase intermedia, además de la característica escasez de movimientos (hipocinesia y acinesia), también se presenta una pronunciada rigidez muscular.

Los movimientos rápidos dejan de ser posibles a causa de estos síntomas. Algo típico de una fase intermedia es que al afectado le resulta difícil comenzar a andar o frenar. Es sobre todo en espacios pequeños cuando se estanca repentinamente en su movimiento, como si los pies estuvieran pegados al suelo .

La postura corporal es cada vez más inestable, por lo que las personas en una fase intermedia de la enfermedad se caen más frecuentemente. Cuando un brazo está relajado o cuelga, aparece el temblor de las manos (temblor en reposo). Más adelante, este temblor pasajero se convierte en un síntoma constante. Además, aumenta la salivación y los movimientos de deglución disminuyen.

Postura característica y molestias propias de la enfermedad de Parkinson.

Cuando la enfermedad de Parkinson ha alcanzado un estadio intermedio, también pueden presentarse los siguientes síntomas:

Con frecuencia también se dan síntomas psíquicos. Aparece depresión en un porcentaje que varía entre el 30 y el 70%. Hasta un 40% de los afectados presenta trastornos por ansiedad, incluso con ataques de pánico. Además, en una fase intermedia del Parkinson, alrededor de uno de cada cinco enfermos también presenta trastornos de la memoria. Estos pueden ser un indicio de demencia, como sucede en el alzhéimer.

En casos aislados del Parkinson, los síntomas pueden evolucionar hacia la denominada crisis acinética. La crisis acinética se caracteriza por una incapacidad total de movimientos, que se presenta repentinamente o en el plazo de unos pocos días. La crisis acinética en la enfermedad de Parkinson es una emergencia con peligro de muerte, que requiere el ingreso inmediato en un hospital. Los afectados no pueden ni tragar ni hablar.

Estos síntomas críticos de la crisis acinética se pueden producir por un abandono súbito o una disminución de la ingesta de los medicamentos recetados para la enfermedad. También las enfermedades graves y repentinas (infecciones febriles), intervenciones quirúrgicas y la falta de líquido (deshidratación) pueden ser la causa de este estado durante la fase avanzada de Parkinson. Por esta razón, es necesario que las personas afectadas por esta enfermedad beban suficiente líquido.