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Otitis Externa

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (19 de Marzo de 2012)

© Jupiterimages/iStockphoto

En una otitis externa, la piel del oído externo está inflamada. La otitis externa es un proceso casi siempre muy doloroso y, a veces, también muy largo. Por lo general, evoluciona sin complicaciones y cura sin consecuencias si se recibe un tratamiento adecuado.

Las causas más comunes de una otitis externa son pequeñas lesiones de la piel del conducto auditivo (por ejemplo, por una limpieza mal efectuada). Las bacterias pueden penetrar a través de estas lesiones y provocar una infección. También el agua de la bañera contaminada (por bacterias) o el agua de las piscinas pueden ser responsables de una otitis externa. Por esta razón, los facultativos denominan a esta patología como la “otitis del nadador”.

Lo característico de una otitis externa es el fuerte dolor de oídos, que se acentúa claramente si se tira ligeramente del lóbulo de la oreja. El primer síntoma de una otitis externa es casi siempre un picor intenso. El dolor aparece posteriormente y aumenta con los movimientos de masticación o cuando se tira del lóbulo de la oreja. Con frecuencia sale líquido de la oreja y el conducto auditivo se inflama, por lo que los pacientes oyen peor.

Además de los resultados de la exploración general y las molestias que manifiesta el paciente, es imprescindible realizar una exploración con ayuda de un otoscopio.

El tratamiento para la otitis externa es una limpieza esmerada del conducto auditivo y un tratamiento con antibióticos aplicados localmente, glucocorticoides (cortisona) o antifúngicos (antimicóticos).

Para evitar una otitis externa es importante no limpiar los oídos con bastoncillos ni con otros instrumentos. La cera de los oídos sirve como protección y para la autolimpieza del oído. Una limpieza constante del oído altera esta función y crea una base para las infecciones. Además, es importante mantener los oídos siempre secos, por lo que se recomienda realizar un buen secado después del baño. Un conducto auditivo húmedo ofrece condiciones de proliferación excelentes a bacterias y hongos.