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Orquitis (Inflamación de testículos)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (16 de Diciembre de 2016)

© iStock

La orquitis es una inflamación de los testículos provocada por virus o bacterias. Puede producirse en un testículo o en ambos y desarrollarse como enfermedad aguda o crónica. Sus síntomas principales son dolor y edema testicular. En la mayoría de los casos aparece junto a una inflamación del epídemo (epididimitis), la denominada orquiepididimitis.

La orquitis más frecuente está causada por una infección del virus de la parotiditis. En el 30% de los varones adultos que sufren parotiditis (paperas), ésta se complica con una inflamación de los testículos. También puede haber otros patógenos e infecciones que pueden originar una orquitis, como por ejemplo una infección de transmisión sexual (gonorrea o clamidia), la mononucleosis, la varicela, la lepra, la tuberculosis o la sífilis congénita, entre otras. La orquitis también puede aparecer unida a infecciones de la próstata o el epidídimo.

Los síntomas típicos de una inflamación de testículos (orquitis) son, en el momento agudo, dolores en la zona genital, fiebre y malestar general. Los testículos se muestran inflamados (aumento de tamaño testicular) y la piel que recubre el escroto aparece enrojecida. También puede aparecer dolor al orinar (ardor o quemazón al orinar), dolor perineal, lumbar o en la parte baja de la espalda.

Para determinar si realmente se trata de una orquitis o pudiera ser otro tipo de enfermedad, como un giro del testículo sobre su eje longitudinal (torsión testicular), una inflamación aguda secundaria u otra enfermedad como un tumor de testículos, se realizan análisis de sangre para descartar o confirmar el virus causante o una ecografía. En casos raros, puede ser necesario realizar una intervención quirúrgica.

El tratamiento de la inflamación de testículos dependerá de la causa que lo haya originado. Si la orquitis se ha producido por virus, el tratamiento es reposo en cama, manteniendo la región testicular fría y elevada (suspensorio escrotal). Además, también ayudará tomar antiinflamatorios no esteroides para bajar la inflamación. Contra una infección bacteriana, el tratamiento son los antibióticos. También se recomienda beber líquido abundante.

La complicación más grave de una orquitis es la lesión irreversible en el tejido testicular, que puede tener como consecuencia una merma en la capacidad reproductora, es decir, dar lugar a esterilidad en caso de afectación de ambos testículos. Por eso es aconsejable prevenir las paperas, que son la causa más común de esta enfermedad, con su correspondiente vacuna preventiva cuando se es aún un bebé.

Definción

La inflamación de testículos, también denominada orquitis, es una inflamación de los testículos. Puede ser aguda o crónica. En la mayoría de los casos, la causa son virus, y más raramente, bacterias. Cuando los testículos están inflamados, dicha inflamación suele extenderse, por lo que la orquitis termina desarrollando una inflamación del epidídimo (epididimitis) que se denomina orquiepididimitis.

La palabra testículo deriva del latín testis (testigo) y culus (sufijo diminutivo). Por eso, es el pequeño testigo de la virilidad del hombre. El término didimitis es sinónimo de inflamación de testículos y se deriva del griego didimos (doble, gemelo).

Incidencia

Entre un 20 y un 25% de todos los casos de paperas aparecidos después de la pubertad, van acompañados de una inflamación de testículos. De un 10 a un 30% de los casos, se produce en ambos testículos. Un 60% de los pacientes con orquitis por parotiditis desarrollan atrofia testicular. La orquiepididimitis en la edad prepuberal es un proceso casi tan prevalente como la torsión testicular. Es más frecuente en menores de 5 años y en mayores de 10 años, siendo rara entre ambas edades.

Causas

Una inflamación aguda de los testículos (orquitis) suele deberse a una infección de virus, y más raramente, a bacterias. Los patógenos entran o por la sangre o por estructuras vecinas, como ocurre en el caso de una inflamación del epidídimo o infección de orina. En casos raros, la inflamación aguda de testículos puede estar originada no por infecciones, sino por contusiones graves o por enfermedades autoinmunes. La causa más común de una orquitis es una parotiditis (paperas) por los denominados paramixovirus y los testículos se inflaman. Además, la inflamación de testículos también puede estar originada por el virus de la mononucleosis infecciosa, la gripe o la varicela.

Una inflamación de testículos causada por bacterias es muy rara y suele manifestarse por una inflamación purulenta del tejido testicular. La orquitis bacteriana se produce por la trasmisión del patógeno desde el epidídimo o desde el escroto al testículo.

Las causas típicas de la inflamación bacteriana de testículos en varones activos sexualmente son las enfermedades de transmisión sexual, como la gonorrea y en homosexuales por bacterias coniformes (H.influenzae). En niños la causa más común es la infección urinaria y en hombres de edad avanzada la prostatitis. También puede ser un síntoma de alguna enfermedad sistémica como la Tbc, brucelosis, criptococosis, entre otras.

Las infecciones bacterianas por la sangre también pueden dar lugar a una orquitis. Este es el caso, por ejemplo, de los estreptococos A de la escarlatina o del patógeno Treponema pallidum pallidum en estado avanzado de una sífilis. Además, en el caso de los niños, los neumococos y la salmonella también pueden ocasionar una infección bacteriana de testículos.

Existe también una forma de inflamación de testículos que no es infecciosa, cuyas causas son los trastornos autoinmunes. En ella, el cuerpo forma anticuerpos y células sanguíneas que atacan al propio tejido corporal y que pueden terminar afectando a largo plazo a los testículos.

La denominada orquitis granulomatosa inespecífica y crónica aparece en un testículo y en la mayoría de los casos en varones con problemas de micción a una edad entre los 60 y los 70 años.

Síntomas

Los clásicos síntomas de una inflamación de testículos (orquitis) son dolor escrotal intenso, es decir, los testículos se sienten doloridos e inflamados. La piel que recubre el escroto está enrojecida y muy caliente. La inflamación comienza en la cola del epidídimo y se extiende hacia el testículo. El cordón espermático está engrosado y tumefacto y es frecuente la existencia de hidrocele reactivo. La elevación del testículo produce disminución del dolor (Signo de Prehn positivo). En muchos casos, aparece fiebre y dificultades para orinar o una necesidad de orinar imperiosa. Como la orquitis suele desarrollarse como infección acompañante, por ejemplo, de una parotiditis, los síntomas aparecen, por lo general, entre 4 y 7 días después de que se manifieste la enfermedad principal, aunque en raras ocasiones puede acompañarla o incluso precederla.

Si la inflamación producida por una orquitis se extiende a estructuras aledañas, pueden aparecer síntomas característicos en esos órganos. La inflamación de testículos aparece muchas veces acompañada de una inflamación del epidídimo (epididimitis).

Además, pueden desarrollarse otros síntomas como fiebre, malestar, náuseas, dolor de cabeza o mialgias.

Diagnóstico

Por lo general, en el caso de una inflamación de los testículos, el diagnóstico puede determinarse con una exploración de los testículos y realizando pruebas complementarias para determinar si los testículos están inflamados, en cuyo caso al examinarlos se verá que están hinchados, duros y doloridos.

Al elevar un testículo inflamado, lo característico es que suela dejar de doler (signo de Prehn positivo) a diferencia de una torsión testicular, en el que el dolor persiste, aunque este signo no es determinante. El análisis de sangre muestra valores inflamatorios elevados, además, según sea la enfermedad, puede haber anticuerpos contra determinados patógenos o tejido propio.

A veces es difícil diferenciar lo que es una inflamación de los testículos de otras enfermedades como la inflamación del epidídimo, la torsión testicular o un tumor de testículos. En estos casos, una ecografía Doppler color determina con seguridad el diagnóstico de una orquitis. En casos raros es necesario abrir el testículo en una intervención quirúrgica para asegurarse el diagnóstico correcto.

Tratamiento

El tratamiento adecuado de una inflamación de testículos depende de la causa originaria. Las medidas generales serían guardar reposo en cama, y mantener el testículo en alto y frío. Los antiinflamatorios no esteroides y los analgésicos, también alivian los dolores. Una orquitis causada por la parotiditis necesita ser tratada de la misma forma que las virales.

Si la causa han sido bacterias, el tratamiento recomendable son los antibióticos. En el caso de que la inflamación del testículo sea muy marcada o se hayan formado abscesos purulentos en el tejido testicular, puede ser necesario, en casos muy raros, una intervención quirúrgica para limpiar el testículo y permitir así que el antibiótico pueda ser efectivo.

Evolución

Por lo general, la inflamación de testículos (orquitis) suele cursar de forma aguda y desaparecer pasada una semana. El pronóstico es mejor en niños pequeños que después de la pubertad. En aproximadamente la mitad de los pacientes afectados, la inflamación de testículos se cura sin dar problemas al tejido testicular.

Complicaciones

En casos raros, la inflamación de testículos (orquitis) puede provocar complicaciones varias, entre ellas abscesos, infarto testicular, atrofia testicular, desarrollo de induración epididimaria crónica e infertilidad. Esto sucede especialmente cuando los testículos se inflaman repetidamente o cuando no se ha seguido el tratamiento el tiempo suficiente.

Una complicación habitual es que la inflamación de los testículos pase al epidídimo o al escroto. En el caso bacteriano, la inflamación, que suele además ser purulenta, la supuración existente presiona contra el escroto de manera que puede afectar adicionalmente al tejido. Además, las formaciones purulentas pueden encapsularse y dar lugar a abscesos.

Una inflamación de testículos va unida al riesgo de que el proceso inflamatorio y la presión aumentada por la hinchazón destruyan el tejido testicular. La consecuencia es una atrofia del tejido nuclear del testículo, que se puede complicar mermando su función. Si ambos testículos están afectados, puede dar paso a una disminución de la capacidad reproductiva. Si la orquitis ocasionara eso, hay que saber que no existe tratamiento que pueda mejorar la producción de esperma. Pero una incapacidad reproductiva o esterilidad producida por una inflamación de testículos es un caso raro.

Prevención

La inflamación de testículos se puede prevenir en muchos casos sin problemas. Dado que suele ser la consecuencia de una infección por parotiditis, y de que esta puede evolucionar hacia una orquitis, es recomendable vacunarse contra ello y lo más acertado es hacerlo cuando todavía se es un bebé.

Se puede evitar una gonorrea u otras enfermedades de transmisión sexual, que pueden provocar una orquitis, utilizando preservativos durante las relaciones sexuales.