Publicidad

Publicidad

Ojo seco (queratoconjuntivitis)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Ana Fernández (13 de Diciembre de 2016)

© iStock

El llamado síndrome del ojo seco (queratoconjuntivitis) es una patología que se manifiesta cuando la conjuntiva y la córnea dejan de estar correctamente hidratadas por el líquido lagrimal. Aproximadamente, una de cada cinco personas que visitan al oftalmólogo lo hacen por esta afección.

El motivo de una secreción insuficiente y, por tanto, del síndrome del ojo seco, puede ser secundaria a una disminución de la producción del líquido lacrimal o a una variación en la composición de la película lagrimal. Las causas más frecuentes suelen ser ambientales, por ejemplo, la corriente del aire acondicionado o el trabajo prolongado frente a una pantalla de ordenador. Además, la queratoconjuntivitis se asocia frecuentemente a enfermedades reumáticas.

La sintomatología del ojo seco es sensación de cuerpo extraño, escozor, enrojecimiento, picor y una sensibilidad especial a la luz (fotofobia). El diagnóstico se establece por medio de diferentes pruebas que permiten determinar la cantidad y composición de la película lagrimal, el estado de los párpados y las glándulas lacrimales.

Para el tratamiento de la queratoconjuntivitis (ojo seco) se recurre, en primer lugar, a las lágrimas artificiales. En casos más severos es posible subsanarlo mediante el cierre de los puntos lacrimales (pequeñas aberturas del párpado que evacuan las lágrimas hasta las fosas nasales) o realizando el vaciamiento de los mismos. De esta manera, se evita una lesión de la córnea.

Definición

El síndrome del ojo seco se conoce también como queratoconjuntivitis seca (del griego keratos = córnea, del latín tunica conjunctiva = conjuntiva). Por definición, es una enfermedad no infecciosa de la córnea del ojo que va acompañada de una hidratación deficiente de la córnea y la conjuntiva.

Fluido lagrimal

El ojo seco se da cuando el fluido lagrimal no cubre exitosamente la córnea y la conjuntiva. Para la formación del fluido lagrimal existen diversas glándulas. Se encuentran bajo el párpado superior, en la órbita ocular y en la conjuntiva. Mediante el parpadeo se distribuye el fluido lagrimal por la superficie ocular, de manera que crea una película y ayuda a drenar la lágrima hacia el conducto lagrimal.

En el borde interno de ambos párpados se localizan unas pequeñas aberturas (punctum lagrimales) que son orificios del conducto lacrimal. Estos conductos desembocan en la fosa nasal.

La película lagrimal de los ojos se compone de varias capas y comprende una fase acuosa y otra adiposa. Lo normal es que dicha película mantenga la superficie del ojo húmeda. Es importante una humidifación homogénea para una visión correcta.

Cuando la producción de fluido lagrimal se ve alterada, conduce a la irritación de la conjuntiva y deriva en una sensación de sequedad típica de la queratoconjuntivitis.

Incidencia

El síndrome del ojo seco aparece con mayor frecuencia según avanza la edad. Casi una quinta parte de las personas que acuden al oftalmólogo lo hacen por esta afección. Respecto al sexo, se da con mayor frecuencia en las mujeres.

Causas

El síndrome del ojo seco tiene diversas causas que se relacionan con una disminución de la producción lagrimal o una alteración en la composición de la película lagrimal. Los desencadenantes más habituales son la exposición a la pantalla de ordenador en el lugar de trabajo, que reduce considerablemente la frecuencia de parpadeo, factores ambientales como la corriente del aire acondicionado o el humo del tabaco. También llevar lentes de contacto puede provocar el síndrome del ojo seco. Por otro lado, el propio cuerpo va dejando de producir fluido lagrimal según avanza la edad.

Hay determinadas enfermedades que incluyen entre sus manifestaciones el síndrome del ojo seco, por ejemplo, el síndrome de Sjögren. En este caso no solo se altera la producción de fluido lagrimal, también se reduce la secreción de saliva y de mucosidad nasal. Además, asocia inflamación en las articulaciones. Otras causas del síndrome del ojo seco pueden ser las siguientes:

Síntomas

Los síntomas típicos del ojo seco (queratoconjuntivitis) son una acentuada sensación de sequedad y de cuerpo extraño en el ojo. Además, se produce enrojecimiento y escozor. El paciente puede manifestar una ligera sensación de ojos cansados.

Otros síntomas habituales de la queratoconjuntivitis son picor e hipersensibilidad a la luz (fotofobia). En ocasiones puede llegar a producir dolor, otra manifestación menos frecuente es la visión borrosa. Durante el periodo de irritación, ligeras influencias ambientales (por ejemplo, una brisa) pueden provocar un lagrimeo intenso.

Diagnóstico

El síndrome del ojo seco se diagnostica por la clínica y mediante diferentes pruebas que analizan la cantidad de fluido lagrimal, la composición de la película lagrimal, la superficie de la córnea, el estado de los párpados y las glándulas lagrimales. A veces una exploración con medios sencillos, como una lámpara de hendidura que permite visualizar la superficie ocular a gran tamaño, es suficiente para realizar el diagnóstico del ojo seco. Hay otras exploraciones que conllevan mayor dificultad y requieren otros métodos más complejos. Los análisis más frecuentes para el diagnóstico del ojo seco son los siguientes:

  • TRPL (tiempo ruptura película lagrimal): se tiñe el fluido lagrimal con fluoresceína y se observa cuándo se fisura la lágrima. Si este tiempo es inferior a los 10 segundos se diagnostica el ojo seco.
  • Test de Schirmer: en este caso, se emplea un pequeño filtro de papel que tras cinco minutos de haberse aplicado, comprueba la cantidad de producción lagrimal, midiendo cómo progresa la humedad por capilaridad.

Tratamiento

El primer escalón en el tratamiento para el ojo seco (queratoconjuntivitis) es el uso de lágrimas artificiales para suplir la insuficiente humidificación de los ojos. Deben aplicarse gotas de estas lágrimas artificiales varias veces al día. De esta manera mejora la hidratación de la superficie corneal. Dependiendo de qué sustitutivo se tolere mejor, se deberá optar por una lubricación fina (gotas) o intensa (gel). Estos medicamentos no deben llevar conservantes ya que podrían agudizar la sequedad de ojos y producir alergias.

Además de este tratamiento, es recomendable evitar las posibles situaciones causantes del síndrome del ojo seco: preocuparse por el nivel de humedad de las habitaciones, parpadear con frecuencia cuando se está frente a la pantalla del ordenador y acompañarlo de pausas frecuentes, así como evitar el humo del tabaco.

Si las medidas presentadas hasta ahora no resultan suficientes y nos encontramos ante una sequedad de ojos severa, se puede recurrir de forma transitoria al ácido hialurónico . A veces es necesario vaciar los punctum lagrimales para forzar la correcta dirección de la lágrima o, por el contrario, la colocación de un tapón sintético que disminuye el drenaje del líquido lagrimal.

Evolución

Normalmente, con el tratamiento adecuado el ojo seco tiene una evolución favorable. Las molestias que ocasiona esta mala hidratación lagrimal de los ojos puede, no obstante, mermar la capacidad del paciente para realizar labores que requieran una especial concentración. En general, no afecta a la capacidad visual.

Solo en casos especialmente severos el ojo seco puede tener mayor repercusión, al producirse una lesión en la córnea por una mala hidratación.

Prevención

El ojo seco se puede prevenir si se tienen en cuenta, sobre todo, los factores ambientales:

  • El aire de las habitaciones ha de ser húmedo y fresco.
  • Se recomienda descansar la vista si se trabaja durante largas horas delante un monitor del ordenador y si se fuerza el parpadeo del ojo frecuente. El parpadeo de los ojo disminuye cuando se mira fijamente a una pantalla durante un periodo de tiempo prolongado.
  • Evitar el humo del tabaco.
  • Evitar las corrientes de aire acondicionado.
  • Evitar el uso prolongado y diario de lentes de contacto.

Para evitar el síndrome de ojo seco es además importante beber agua (al menos dos litros diarios). Es fundamental una correcta elección del colirio, ya que la sequedad se acentúa si lleva conservantes. Por este motivo, es importante asegurarse que los sustitutivos de lágrimas en gotas o lágrimas en gel, los colirios de cortisona o los vasoconstrictores no incluyen conservantes entre sus componentes.