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Obesidad: Síntomas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (13 de Octubre de 2016)

La obesidad puede provocar diferentes síntomas. Las consecuencias del sobrepeso no se presentan solo a nivel físico sino que pueden también influir en la condición anímica y afectar al bienestar personal y social de la persona.

Baja resistencia

La obesidad y el sobrepeso reducen la resistencia física. Los síntomas típicos de la baja resistencia física son fatiga y agotamiento precoz ante cualquier actividad física que se puede acompañar de dificultad respiratoria ante esfuerzos físicos, incluso aunque sean moderados.

Molestias articulares

Las personas con sobrepeso excesivo u obesidad exponen al cuerpo y al organismo a una sobrecarga a nivel de las articulaciones porque tienen que cargar un exceso de peso. Sobre todo en la zona inferior de la columna vertebral, en las articulaciones de la cadera así como en las de la rodilla y del tobillo. Las consecuencias son señales de desgaste temprano (artrosis) con dolor en las articulaciones afectadas. También este es un problema muy común.

Trastornos respiratorios y del sueño

Por otra parte, suele aparecer el síndrome de apnea obstructiva durante el sueño (SAOS), en torno a un 40% de los pacientes. Los ronquidos fuertes junto con los fallos respiratorios conllevan a una interrupción continua del sueño que se manifiesta con cansancio y agotamiento.

Aumento de la sudoración

La obesidad puede provocar un aumento de la sudoración más allá de lo normal. La sudoración excesiva se conoce como hiperhidrosis y es un problema muy común entre las personas que padecen sobrepeso y obesidad.

Consecuencias psicosociales

La obesidad y el sobrepeso no solo se manifiestan con síntomas físicos, sino que a menudo también tienen consecuencias a nivel social y psicológico. Aunque la obesidad en algunas culturas se corresponde con el ideal de belleza, las manifestaciones extremas de nuestras medidas a menudo conllevan la marginación social de los afectados. Las consecuencias pueden ser aislamiento social, depresión y una baja autoestima. La fuerte limitación de la movilidad corporal, que disminuye ostensiblemente la calidad de vida en muchos ámbitos, aumenta también la carga anímica.

En este sentido, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), en una nota de prensa por el día Europeo de la Obesidad en mayor de 2016 ofrecía el ejemplo de un estudio sobre la discriminación que sufren las personas obesas. El estudio británico al que hacía referencia la SEEDO (Perceived weight discrimination in England: a population-based study of adults aged >50 years), evaluó 5 aspectos diferentes en 5.307 adultos mayores de 50 años: la percepción de menor respeto o cortesía en el trato; sentirse tratado como una persona menos inteligente; recibir un peor trato en el ámbito médico; recibir un peor servicio en restaurantes y tiendas; y sentirse amenazado o acosado.

El estudio concluyó que más del 10% de las personas con un índice de masa corporal superior a 35 kg/m2 han experimentado la discriminación por ser obeso en los 5 dominios, mientras que más del 20% han sido tratados en alguna ocasión con menor cortesía o respeto. Es decir, en comparación con las personas con un peso normal, la probabilidad de ser discriminado por parte del resto de la sociedad incrementa de forma paralela al peso del individuo: más de 8 veces en la obesidad leve (IMC entre 30 y 35 kg/m2), más de 35 veces en la obesidad moderada (IMC entre 35 y 40 kg/m2), y más de 56 veces cuando el IMC es superior a los 40 kg/m2.