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Obesidad: Prevención

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (13 de Octubre de 2016)

Para prevenir la obesidad y el sobrepeso se recomienda seguir un estilo de vida saludable que incluya ejercicio físico regular y una alimentación sana y equilibrada rica en frutas, verduras y fibra. La Dieta Mediterránea es el mejor patrón alimentario para mantener un peso adecuado de forma sana.

El tratamiento de la obesidad es siempre difícil, y se caracteriza por su duración. En algunos casos es imposible resolver el resto de enfermedades provocadas por la obesidad mediante la reducción del peso. Por ello, siempre es mejor controlar regularmente el peso y actuar enseguida en caso de un leve aumento del mismo.

Un problema importante es que muchas personas carecen de actividad física en su vida diaria, laboral o privada. En estos casos es útil cualquier clase de movimiento adicional para prevenir el sobrepeso y la obesidad. Así, por ejemplo, en la oficina se recomienda alejar determinados objetos como el teléfono, la impresora o los manuales de la zona más cercana del escritorio de manera que se deba interrumpir la actividad que se realiza sentado al ponerse en pie en repetidas ocasiones. Evite siempre las escaleras mecánicas y los ascensores. Realice, los trayectos cortos que se suelen hacer con el coche, dando un paseo al aire libre.

La Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), por otra parte, recomienda que, dentro de una dieta variada y equilibrada, “dos raciones al día de verduras y hortalizas ayudan a prevenir la obesidad; que se deben consumir al menos 3 piezas al día de fruta variadas y mejor frescas de temporada; además se debe beber preferentemente agua y evitar las bebidas gaseosas y azucaradas como refrescos y bebidas energéticas; que un mayor consumo de cereales integrales se asocia a un mejor control del peso y que las proteínas deben proceder del pescado (mínimo cuatro veces por semana), de la carne (menos de 6 veces a la semana), de los huevos (de 4 a 6 a la semana), de las legumbres (de 2 a 3 veces por semana) y del queso (tomando raciones pequeñas o quesos frescos o desnatados)”.

Además, la sociedad recuerda que “es importante controlar el tamaño de las raciones, limitar el consumo de alimentos muy energéticos, repartir la comida a lo largo del día, dedicar más tiempo a cuidar la alimentación de la familia, limitar la comida rápida, leer la etiqueta de los alimentos, comer despacio, en un lugar adecuado y siempre que se pueda en familia y cocinar de forma saludable. Sin olvidar que se deben cambiar los hábitos de forma progresiva, vigilar el peso, dormir las horas suficientes y controlar el estrés y mantenerse activo, caminando al menos 30 minutos diarios”.

Por otra parte, además del riesgo existente para la salud, el sobrepeso y la obesidad representa en los países occidentales industrializados una alta carga económica y social. Por este motivo es importante que tanto por parte de la política sanitaria como por parte de la población se realicen todos los esfuerzos necesarios para evitar la aparición del sobrepeso. Las medidas apropiadas para prevenir el sobrepeso se han de introducir en la familia durante la infancia: en los niños con sobrepeso, los programas asistenciales conducen a una reducción del peso a largo plazo si los padres de los niños se implican en la terapia conductual.