Muerte súbita cardiaca

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar (19 de Marzo de 2012)

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La muerte súbita cardiaca es una muerte natural que se produce por causas cardiacas. No es una patología muy frecuente, sin embargo, la muerte súbita cardiaca tiene trascendencia pública, sobre todo cuando afecta a personas jóvenes, por ejemplo, en el deporte.

Una muerte súbita cardiaca se presenta cuando un fallo cardiaco inesperado precedido por una pérdida de consciencia repentina produce la muerte natural como máximo 24 horas tras el inicio de los síntomas. Cuando la muerte súbita cardiaca se produce de forma inmediata, se habla de muerte instantánea.

La muerte súbita cardiaca es la consecuencia directa de las arritmias cardiacas, lo más habitual son taquicardias, aleteos ventriculares y fibrilación ventricular. Las arritmias cardiacas causan una parada cardiorrespiratoria inesperada que se produce tras uno o dos minutos de pérdida de consciencia. Una muerte súbita cardiaca puede deberse a diferentes causas. Estas dependen sobre todo de la edad del paciente:

  • En adultos, la cardiopatía coronaria juega, con diferencia, el papel más importante (el riesgo es especialmente alto si ya se ha sufrido un infarto de miocardio), mientras que
  • en los jóvenes o adultos jóvenes los responsables de la muerta súbita cardiaca son predominantemente los factores hereditarios, la, miocarditis, displasia arritmogena del ventrículo derecho o cambios de los vasos coronarios.

Una muerte súbita cardiaca se anuncia, con o sin síntomas de problemas cardiacos, con una repentina pérdida de consciencia. El proceso típico es el siguiente:

  • Los pacientes caen o se desmayan y no reaccionan a nada.
  • No se les percibe pulso.
  • Después de un minuto, como máximo, dejan de respirar.
  • Las pupilas se dilatan.
  • La piel cambia a un color gris ceniza (primero las uñas y las mucosas).
  • Sin tratamiento se produce la muerte instantánea.

Si la muerte súbita cardiaca es inminente, además de la inmediata reanimación cardiopulmonar, la otra única medida que existe para salvar la vida del paciente es la denominada desfibrilación. El desfibrilador es un aparato que restablece el ritmo cardiaco mediante una descarga eléctrica. Para ello, es muy importante actuar con rapidez, ya que después de tres o cuatro minutos pueden existir daños cerebrales permanentes. En el 90% de los casos se produce la muerte del paciente si no se interviene a tiempo.

Una muerte súbita cardiaca, aunque exista una cardiopatía, se puede evitar. Para ello es importante que el paciente se someta a un tratamiento personalizado. Si el tratamiento básico no es suficiente para prevenir una muerte súbita existe la opción de implantarle al paciente un desfibrilador interno (DAI). El DAI protege al paciente con gran seguridad de una fibrilación ventricular mortal.