Inflamación del miocardio (miocarditis): Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Leticia del Olmo (19 de Marzo de 2012)

No es fácil diagnosticar una miocarditis, dado que los síntomas que produce son bastante inespecíficos. En la fase aguda se puede diagnosticar mediante una exploración física y el uso de pruebas complementaria. En el caso de una miocarditis crónica, es aconsejable tomar una muestra de tejido del miocardio (llamada biopsia del miocardio) para confirmar el diagnóstico y determinar el tratamiento más eficaz.

El primer paso del diagnóstico de una miocarditis es mediante la historia clínica, es decir recabar toda la información posible de los antecedentes médicos del enfermo y de sus molestias: una inflamación aguda del miocardio suele ir asociada a síntomas de insuficiencia cardiaca, con un empeoramiento del estado general, taquicardia, dificultad respiratoria, palidez o coloración azulada de la piel y de la mucosa visible debido a la falta de oxígeno en sangre (cianosis), dolor detrás del esternón y alteraciones del ritmo cardiaco. La inflamación crónica del miocardio produce manifestaciones clínicas más inespecíficas, como decaimiento, reducción de rendimiento, alteraciones del apetito y pérdida de peso. Al obtener el historial clínico del paciente es especialmente interesante comprobar si existe actualmente o se ha producido hace poco tiempo una infección (por ejemplo, resfriado, gripe o diarrea). A continuación, si se sospecha una miocarditis, debe realizarse una exploración profunda del corazón mediante un electrocardiograma (ECG).

El ECG permite ver la frecuencia cardiaca elevada característica de la inflamación del miocardio y, posiblemente, otras alteraciones del ritmo cardiaco. En algunos casos también se puede ver las alteraciones típicas de un infarto de miocardio. Con los ultrasonidos (Ecocardiograma) se puede determinar el tamaño del corazón y el funcionamiento del mismo (potencia de bombeo). En algunos casos de miocarditis se puede ver una acumulación de líquido entre el miocardio y el pericardio (derrame pericárdico). Desde hace algún tiempo la cardioresonancia magnética (CRM) también es un instrumento importante para el diagnóstico.

Para el diagnóstico de una inflamación del miocardio también es recomendable realizar un análisis de sangre para determinar las enzimas cardiacas, la creatinquinasa (CPK) y la troponina I, y para buscar indicios de una inflamación como una velocidad de sedimentación globular de la sangre acelerada o un aumento de los glóbulos blancos. Una radiografía de tórax también puede ser de utilidad.

En determinados casos la inflamación del miocardio se debe a otras enfermedades. Esta posibilidad debe tenerse en cuenta al realizar el diagnóstico.