Liquen plano: Síntomas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (8 de Junio de 2011)

El liquen plano es una enfermedad cutánea, cuyos síntomas pueden afectar a la piel, los apéndices de esta (pelo y uñas, por ejemplo) y las mucosas.

Los signos típicos en la piel son pápulas blanquecinas y eritematosas o violáceas de entre dos y 12 milímetros que forman una retícula en la superficie (estrías de Wickham). Si se le aplica aceite, dichas estrías son visibles con una lupa. Estas pápulas van acompañadas de un picor de intensidad variable.

El liquen plano aparece sobre todo en la muñeca, en la pantorrilla y en el tobillo. Las pápulas pueden aparecer también en forma de erupción cutánea (exantemática) por todo el cuerpo (liquen plano exantemático).

A veces las pápulas aparecen alineadas, ya que han surgido por rascarse o por rozamiento. En ese caso se trata del fenómeno de Koebner (fenómeno isomórfico). Como en otras enfermedades cutáneas (por ejemplo, la psoriasis), el desarrollo del liquen plano o agudizar los síntomas se puede desencadenar de forma mecánica o por otras irritaciones (infecciones).

En cerca del 10% de los casos el liquen plano provoca que las uñas se adelgacen, se acorten, se separen y, en casos puntuales, se desprendan. También en la zona del cuero cabelludo puede aparecer una erupción aguda o crónica. Además es posible que genere un daño permanente en el folículo piloso, provocando la caída del cabello hasta la calvicie.

En un tercio de los casos de liquen plano afecta a la mucosa (oral, genital). Aquí aparecen las típicas estrías blanquecinas en forma reticular (en claro desarrollo) que se dispersan de forma homogénea en áreas blanquecinas. En el caso de la boca la mucosa afectada por el liquen plano se encuentra especialmente en el carrillo; la lengua y los labios, sin embargo, también pueden estar afectados por la aparición de pápulas. Un liquen plano en la zona genital puede llevar, en el caso del varón, a una afectación, provocando alteraciones, de la mucosa de la zona del glande y, en el caso de la mujer, en la zona del introito vaginal.