Enfermedad de Hodgkin (linfoma de Hodgkin)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (28 de Septiembre de 2016)

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La enfermedad de Hodgkin, también llamada linfoma de Hodgkin o linfogranulomatosis maligna, es un cáncer del sistema linfático que en la mayoría de los casos suele afectar, en primer lugar, a los ganglios linfáticos del cuello. En comparación con otros tipos de cáncer, la enfermedad de Hodgkin es infrecuente: solo uno de cada siete casos de linfomas son del tipo Hodgkin.

La enfermedad de Hodgkin pertenece, al igual que el linfoma no Hodgkin, al grupo de los linfomas. Un linfoma es un tumor maligno que se origina en las células del tejido linfático (linfocitos). El sistema linfático forma parte del sistema inmunológico. Entre los llamados órganos linfoides se encuentran, por ejemplo, los ganglios linfáticos, el bazo y las amígdalas.

La razón por la que aparece el linfoma de Hodgkin no está clara. Entre otros factores, se cree que las infecciones víricas propician su desarrollo. El indicio más importante de esta enfermedad es la presencia de ganglios linfáticos inflamados pero indoloros, sobre todo en la zona del cuello. Suele afectar, en primer lugar, a los ganglios linfáticos del cuello y el mediastino (zona entre los pulmones y la zona posterior del esternón). También es frecuente que se manifieste en las axilas, la ingle, el abdomen o la pelvis.

Además, el linfoma de Hodgkin puede desencadenar otros síntomas generales. Estos síntomas suelen ser los siguientes:

Si a lo largo de su evolución la enfermedad de Hodgkin se extiende a órganos no linfoides, por ejemplo, al hígado o al bazo y, con menor frecuencia, al pulmón, hueso o médula ósea. En estos casos, pueden darse otros síntomas como hepatomegalia, fracturas óseas o signos de parálisis. En caso de existir sospecha de enfermedad de Hodgkin se realiza una biopsia (muestra de tejido) de un ganglio linfático inflamado con fines diagnósticos. Para determinar la propagación del tumor y evaluar las funciones orgánicas antes de proceder con el tratamiento se pautan diversas pruebas adicionales.

Normalmente, el tratamiento para el linfoma de Hodgkin en cualquiera de los estadios de la enfermedad se compone de una combinación de quimioterapia y radioterapia. El objetivo es destruir los tejidos afectados. Las posibilidades de curación son elevadas: el pronóstico del linfoma de Hodgkin, a diferencia de muchas otras enfermedades malignas, es favorable. Incluso en estadios avanzados y en caso de reaparición (recidiva del cáncer) sigue siendo posible la curación. Sin embargo, si no se recibe tratamiento este tipo de linfoma puede ser mortal.